MESA REDONDA

Global-Local:
redes solidarias - redes alternativas
en Murcia

(21 de enero 2000)

 

La tensión global-local ha sido siempre compañera inseparable de la acción política alternativa y solidaria, pero es en la sociedad moderna -tal vez la mayor conocedora al tiempo que la mayor aniquiladora de la diversidad biológica y cultural del planeta- donde ha mostrado su rostro más explícito y dramático.

Los avasalladores procesos de globalización del neoliberalismo dominante dejan sentir cada vez con mayor fuerza sus efectos en todos los rincones y en todos los frentes de lucha contra el sistema, poniendo de manifiesto la insuficiencia de una práctica sectorial sustentada en análisis meramente locales y la urgencia de unir esfuerzos para articular propuestas dentro de ese privilegiado espacio intermedio entre ambos polos, que es el único que puede propiciar una acción auténticamente transformadora.

La estructuración en red ha sido la respuesta de los movimientos sociales ante este reto. Pero ¿cómo se construyen esas redes partiendo de la heterogeneidad de marcos políticos, culturales, organizativos o financieros de las distintas organizaciones? ¿Estamos todos en la misma lucha o se entrecruzan en ocasiones otros objetivos no reconocidos o no manifiestos? ¿Esperamos lo mismo y nos situamos al mismo nivel en el diálogo?

Por otra parte, incluso en condiciones muy favorables los procesos de autoorganización en un universo tan variado y complejo son lentos y complicados, frente al vertiginoso ritmo impuesto por el nuevo capitalismo. Mientras el poder financiero se extiende con la rapidez de un vertido de crudo por los océanos, sólo muy despacio van tomando forma procedimientos, reglas y rutinas que faciliten el trabajo en las redes.

Para reflexionar sobre el estado de esos procesos de construcción de redes en el contexto de la Región de Murcia, el Foro Ignacio Ellacuría organizó la mesa redonda "GLOBAL-LOCAL. Redes solidarias, redes alternativas en Murcia", celebrada el 21 de enero de 2000 en el Salón de Actos de la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura y Agua. En ella contamos con la participación de Juan Antonio Conesa (Ecologistas en Acción), Antonio Galindo (Traper@s de Emaús), Juan Guirado (Coordinadora de ONG para el Desarrollo) y Miguel Ros (Red contra la Europa del Capital y por la Europa Social de los Pueblos). La moderación corrió a cargo de Emilio Martínez Navarro (Foro Ignacio Ellacuría).

La propia tensión que impregna la práctica de estos movimientos estuvo presente en las distintas intervenciones, que entrelazaron la exposición de la trayectoria y experiencia de sus respectivos grupos con reflexiones generales sobre la realidad, dificultades y retos del trabajo en red. Optamos por ofrecer una síntesis de lo dicho por cada participante, junto con una visión general de las cuestiones que se plantearon en el coloquio.

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JUAN ANTONIO CONESA nos brindó una breve semblanza del origen y la trayectoria de Ecologistas en Acción, un colectivo con pocos años de existencia como tal (algo más de dos) pero con una amplia experiencia derivada de los más de 25 años de trabajo del movimiento ecologista en la Región de Murcia. Ecologistas en Acción no es, por otra parte, un grupo aislado. Forma parte de una confederación nacional integrada por más de 300 colectivos y con unos 30.000 afiliados.

En el polo local de la tensión, el trabajo de Ecologistas en Acción se centra en la problemática medioambiental de Murcia, una problemática marcada por el agua (desertificación y sequía "estructural") y la contaminación. Si tenemos en cuenta la alta implicación del uso del agua en el modelo de desarrollo económico regional predominante y el grado de conflicto social generado por el tema (enfrentamientos con otras comunidades, el PNH, las políticas de inmigración, etc.) resulta difícil imaginar una acción ecologista desligada de un proyecto de construcción alternativa de la Región de Murcia como realidad global.

Pero los grandes temas murcianos no pueden concebirse aislados de los grandes temas mundiales. El calentamiento del planeta, la contaminación del medio natural a través del uso de semillas transgénicas o la contaminación atmosférica también afectan a nuestra pequeña parcela de tierra. Por esta razón, Ecologistas en Acción asume una opción clara por el trabajo en red, y mantiene fuertes vínculos con el movimiento ecologista nacional e internacional. 

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Para ANTONIO GALINDO, representante de Traper@s de Emaús, es en el ámbito de la exclusión social donde se pueden ver de forma más clara, cercana y agresiva los efectos de la globalización económica.

Fue esta ofensiva neoliberal la que truncó, dentro de nuestra Región, los tímidos pasos que desde finales de los ochenta se habían dado en la construcción de un Estado del Bienestar a partir de la edificación de una estructura de protección social pública. Se produjo un retroceso hacia principios caritativos y benéficos, pasando por alto que los problemas sociales son también fruto de dialécticas estructurales socio-económicas. El sistema funciona básicamente bien y las disfunciones son grietas que se tapan con caridad individual.

Esta marcha atrás supuso asimismo un cambio en el perfil de la marginación y de la exclusión. En una sociedad de teórica igualdad de oportunidades, la exclusión es responsabilidad personal y culpa individual. Cada cual tiene lo que se busca y no merece compasión ni atención.

Por supuesto, esta argumentación no se ajusta a la realidad. El sistema no es inclusivo ni a corto ni largo plazo, y la pobreza económica es sólo una de las variables de la exclusión e inadaptación que está generando.

Traper@s sitúa su práctica en este contexto, asumiendo sus contradicciones y sabiendo que en ocasiones pueden ser utilizados como coartada de que todo va bien por los mismos que han creado las condiciones que hacen necesaria su existencia. Otras veces, la realidad más dura aleja de la escena global y surge el peligro de olvidar los objetivos principales de transformación, las causas generadoras de las desigualdades. Es aquí donde Traper@s descubre la necesidad de crear, de apoyar y sentirse apoyado por redes o coaliciones sociales.

Desde su propio nacimiento, este colectivo nació como unión de esfuerzos personales y sociales, de personas procedentes de diferentes grupos y movimientos. Hoy siguen buscando ese contacto y esa cooperación, en un terreno en el que la ilusión de encontrar objetivos y estrategias comunes convive con la desilusión cuando surgen la competencia, las guerras por las subvenciones, los intentos de monopolizar el trabajo con los pobres. Y es que no todos estamos en el mismo frente por los mismos motivos ni con las mismas intenciones:

– Existen las ONGs colchón, que con el fin de evitar el conflicto ante las medidas neoliberales desarrollan una función de contención frente a posibles explosiones sociales. Tienden a dulcificar los conflictos y a desligarlos de sus raíces estructurales, centrando su trabajo en los síntomas.

– También encontramos ONGs que se establecen como instrumentos políticos, sometidas al control de la Administración. Son las empresas de servicios de la pobreza, con estructuras casi funcionariales que sirven para suplir las deficiencias del Estado.

– Por último, hay ONGs con compromiso transformador, que desde su reflexión y práctica propugnan un diálogo entre la sociedad civil y la política para alcanzar nuevas formas de acción. Analizan las causas personales y sociales de los problemas e intentan actuar de forma equilibrada entre su pensamiento y su práctica.

Este tercer grupo es minoritario en el panorama murciano, aunque Traper@s ha tenido experiencias positivas de trabajo en red con algunos de ellos (la Asociación contra la Exclusión social, más conocida como Plataforma de la Mendicidad). De esta experiencia se derivan algunas conclusiones sobre por dónde podrían ir las coaliciones sociales en su lucha contra la exclusión:

a.- Hay que plantearse objetivos basados en la realidad, con la participación de las personas directamente afectadas. Ellos son los actores; la red debe ser el apoyo para sus reivindicaciones.

b.- Hay que mantener una constante dialéctica reflexión-acción, pensar en lo global para actuar en lo concreto. Problemas personales o familiares deben ser pensados como problemas sociales.

c.- Hay que emprender un debate abierto y sin complejos, aprovechando la heterogeneidad.

La integración en otras redes más allá de nuestras fronteras ayuda a este colectivo a tener siempre presente que la pobreza de muchos es consecuencia de la riqueza de unos pocos y que todas las luchas (contra las exclusiones, derecho a la vivienda, desarrollo en los países del sur, protección del medio ambiente, derechos humanos de los más pobres) son la misma lucha.

Como balance final de todas estas presencias queda lo siguiente:

– Es necesario estar en las redes y de forma activa, sin olvidar objetivos y asumiendo contradicciones.

– Es importante relativizar las diferencias en aspectos particulares en pro de objetivos y actuaciones conjuntas que permitan el apoyo mutuo y la reivindicación de soluciones radicales a los problemas. La globalización nos obliga a entendernos y a globalizar nuestro pensamiento y nuestra acción.

– Hay que superar las barreras entre grupos dedicados a la acción y grupos centrados en el pensamiento teórico. La relación entre ambos sólo puede derivar en un mutuo enriquecimiento, en una acción más nutrida de reflexión y con posibilidad de llegar a más gente y en una reflexión más cercana y encarnada en la realidad.

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JUAN GUIRADO nos mostró un esbozo general del panorama actual de las ONGs en Murcia. A mediados de la década de los ochenta empezaron a constuituirse las primeras plataformas y ONGs en España, entre ellas la Coordinadora de Murcia. La década de los noventa trajo consigo las grandes movilizaciones con motivo de la tragedia de Ruanda y las campañas del 0,7%, y con ellas el inicio de una época de cambios acelarados en el ámbito de la cooperación. La sociedad volvió sus ojos hacia el mundo de la solidaridad. Los diferentes agentes que participaban en este proceso vieron incrementados su reconocimiento e influencia en las cuestiones públicas, convirtiéndose en la expresión de la solidaridad existente en la sociedad.

Las ONGs se caracterizan por su pluralidad y su multiplicidad. Sin ir muy lejos, la Región de Murcia tiene más de 80 asociaciones vinculadas a los distintos campos de la cooperación internacional, y de ellas más de 50 están en la Coordinadora. Entre esta avalancha podemos encontrar escasa experiencia, mucha voluntariedad y altruismo, buenas intenciones, nula profesionalidad y un perfil organizativo variado que refleja la diversidad de procedencias. En este contexto, la Coordinadora se marca como tarea principal la de generar debate y consenso, como paso previo para llegar a acuerdos.

La pluralidad no es sólo una dificultad a la hora de crear redes. También es una riqueza que refleja el interés de múltiples sectores de la sociedad por la solidaridad internacional. Esta variedad permite llegar a grupos y colectivos sociales muy diferentes, con una fuerza y un radio de influencia inexistente en los movimientos sociales tradicionales.

Por eso es vital para la transformación social la consolidación de redes de segundo orden, con capacidad para actuar de forma coordinada frente a las admnistraciones, los poderes económicos y políticos y otras organizaciones.

La misión de estas redes es pensar y evaluar. Los buenos sentimientos no son suficientes. Deben ir acompañados de una reflexión inteligente. Debemos hacer estructuras estables y duraderas, fortalecer el establecimiento de códigos de conducta que trasladen a la sociedad un mensaje ético, crítico y comprometido. Debemos también exigir con claridad nuestros derechos de participación democrática como ciudadanos. Todo ello tiene que contribuir a diferenciar y remarcar el papel de las ONGs dentro de la sociedad civil, un papel que no puede suplir a las administraciones ni ceñirse a una labor asistencialista.

Finalmente, es importante ser realistas y saber que, aunque la sociedad muestre un mayor acercamiento a la solidaridad, sus comportamientos son contradictorios y sin dirección clara. A veces se considera de igual manera el trabajo de una ONG que una acción comercial de "marketing con causa". En esta confusión, nuestra capacidad para promover el cambio social queda muy mermada. 

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La última intervención corrió a cargo de MIGUEL ROS, en representación de la Red contra la Europa del Capital y por la Europa Social de los Pueblos, una denominación que refleja aquello contra lo que se lucha y aquello por lo que se lucha. Este colectivo funciona en Murcia desde hace casi cuatro años y es un lugar de encuentro sin prejuicios de grupos variados procedentes de las tradiciones marxista, anarquista y cristiana. Todos ellos comparten la premisa de que -una vez más- todas las luchas son la misma lucha, y la eficacia de las acciones sectoriales se ve incrementada cuando se establecen puentes de cooperación. Estos puentes se extienden por toda España (en nuestro país hay unos 400 grupos coordinados en iniciativas contra la globalización económica y la Europa de Maastricht) y a nivel europeo y mundial. Si la opresión está globalizada, la resistencia también lo está, aunque esto no es algo que digan habitualmente los medios de comunicación.

Esta red funciona con una estructura abierta, sin grupos coordinadores y a través de reuniones semanales. Una de las mayores dificultades surge de la asimetría entre los diferentes grupos que la integran. Es importante que ningún grupo crezca demasiado en poder porque se extendería y se comería el espíritu de la red, un espíritu que huye de dirigismos y participaciones delegadas al estilo de las democracias actuales. La falta de espacios de debate y la escasa capacidad para llegar a más gente -se hacen muchas cosas pero siempre acuden los mismos- son otras dos dificultades que este colectivo comparte con experiencias similares. 

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El debate posterior se centró alrededor de las cuestiones siguientes: 

El fuego es en líneas generales mucho más vistoso y agresivo que las luces. Tal vez por eso se ve más. O tal vez porque las luces están encendidas pero algo o alguien nos impide verlas. Existen muchas iniciativas que iluminan este camino de construcción de redes. A veces son muy pequeñas y no logran hacerse un sitio. En la mayor parte de los casos la política informativa de los medios de comunicación (si no da audiencia no es noticia) es lo que las mantiene ocultas. Las asociaciones debemos dejar de depender de que los medios tradicionales nos consideren "hecho noticiable", tenemos que crear canales alternativos que nos ayuden a llevar a la sociedad todas estas experiencias positivas que hoy pasan desapercibidas.

La diversidad inherente a la redes implica que los procesos de diálogo y de acuerdo son más lentos, y cuesta mucho más que cuajen en acciones comunes. Pero la lógica del sistema no es procesual ni lenta, sino rápida y devoradora, y es esta lógica la que se impone de modo global. Atrapados en esta dinámica, parece que llegamos siempre tarde, que apagamos un fuego y tenemos otros tres rondándonos. Debemos tener claro que la ruptura de ese ritmo infernal es también uno de los objetivos de nuestra lucha y que por tanto no podemos ni debemos dejarnos seducir por el mito de la eficiencia rápida, un invento del poder y de la cultura occidental que de hecho supone una huida hacia adelante que desemboca en el desastre para la mayor parte del planeta. Tal vez en esto debamos echar mano de la forma en que otras culturas viven y miden la temporalidad. La única manera de hacer camino en red es escuchar e implicar a los afectados; no vale ir con una solución técnica, rápida e impuesta. También es cierto que esta opción no está exenta de contradicciones, la propia realidad con sus catástrofes y el calendario de los medios de comunicación marcan muchas veces las prioridades de trabajo de las ONGs. Lo concreto desborda y tapa las necesidades más silenciosas y los trabajos más a largo plazo.

Cuando varios grupos se unen es primordial saber para qué, pero en ocasiones se producen en las redes interferencias de objetivos no expresos que terminan destruyéndolas. Conseguir votos, promocionar el propio grupo o a uno mismo, mirar demasiado hacia adentro olvidando que el problema esta fuera... Todo esto mata la red. La paciencia y el plantearmiento en un primer momento de objetivos generales que supongan puntos de coincidencia es el mejor sendero para avanzar en la construcción de redes más sólidas. 

La mayoría de foros propuestos por la Administración cuentan con las asociaciones de modo testimonial, concibiéndolas como un adorno que justifica ante el electorado que los acuerdos se toman con un consenso social.

No obstante, es importante que las asociaciones utilicen a los partidos para llevar iniciativas, aunque la realidad es que son escasos los grupos políticos que las asumen, y todavía más escasos las que las defienden más allá de un folleto electoral que no tienen intención de cumplir. El cumplimiento de las promesas electorales es algo que todos, asociaciones y ciudadanos individuales, tenemos el derecho y el deber de exigir.

Después de una década dura, parece que éste es un momento interesante para los movimientos sociales pero muchos deben replantearse objetivos y coincidencias con otros movimientos ¿Ha dejado de tener sentido, por ejemplo, la lucha antimilitarista en nuestro país, o debe buscar lugares comunes con otras iniciativas? Esta necesidad de conexión no implica disolución de las iniciativas sectoriales, que son las que nos permiten incidir en la realidad concreta, sino incluirlas en un proyecto común en el que todas las luchas contribuyan a crear una nueva sociedad más justa y solidaria. El diseño de este marco es una de las tareas fundamentales del trabajo en red.

Resumen realizado por: María José Lucerga