Seminario

POLÍTICAS DE INMIGRACIÓN:
PROPUESTAS

Federico Montalbán

 

Por tercer curso consecutivo, el Foro Ignacio Ellacuría organizó un seminario sobre Inmigración. En esta ocasión la idea fue proponer un ejercicio de ciudadanía, en el sentido de asumir nuestra responsabilidad y derecho a participar en la construcción de alternativas para la sociedad en la que vivimos. El seminario partió de una suposición: El grupo que lo formaba estaba gobernando (o se le llamaba para negociar con la Administración) y debía saber qué cosas haría, qué respuestas ofrecería a las preguntas que plantea la Inmigración. Se trataba de producir durante el seminario una serie de propuestas que "mañana mismo" pudieran ponerse en marcha. Es decir que, sin olvidar algunas propuestas de máximos o utopías necesarias, se pensaran opciones desde una perspectiva posibilista.

Todo eso se concretó en ocho sesiones en las que se abordaron los temas de Ciudadanía (derecho al voto, participación sindical y política...), Regulación de flujos (fronteras, permisos de residencia y trabajo, contingentes...), Vivienda y Trabajo.

La dinámica que se pensó para los seminarios fue la siguiente: Cada tema sería expuesto por personas que lo estuvieran trabajando directamente y que supieran qué es lo que está pasando, qué funciona bien, qué hace falta cambiar... A partir de sus reflexiones, se trabajaría entre todas las personas del seminario en la elaboración de propuestas concretas acerca de cada uno de los temas tratados.

Cada tema tendría dos sesiones. Las personas encargadas de llevar cada tema deberían preparar una exposición de 45 ó 60 minutos y preparar un material de referencia, no muy extenso. El material se repartiría antes de la primera sesión de cada tema. La exposición debería incluir, además de la descripción de la situación, un primer esbozo de propuestas. En la media hora restante de la primera sesión se podría debatir sobre lo expuesto por las encargadas. En la segunda sesión se aportarían las reflexiones hechas por todas las participantes en base a la exposición anterior, el material de referencia y otras fuentes que se considerasen de interés. Había que procurar terminar la segunda sesión de cada tema con algunas propuestas concretas.

El "reparto" de las sesiones fue el siguiente:

Ciudadanía: Medinaceli Parrilla (Asociación pro Derechos Humanos Murcia) y José Antonio Zamora (Foro Ignacio Ellacuría).

Trabajo: María Luisa del Pueblo (trabajadora social de Murcia Acoge)

Vivienda: Ahmed Benarroum (coordinador RASINET).

Regulación de flujos migratorios: Juan Guirado (responsable de la Oficina Regional de Atención a la Inmigración, OFRAIN, y voluntario de ACSUR – Las Segovias).

Los seminarios interesaron a mucha gente, de tal forma que las primeras sesiones vieron cómo el salón grande del local del Foro se llenaba hasta la bandera. Pero, como parece ir haciéndose habitual en todo tipo de cursos, jornadas, seminarios y demás, la participación fue disminuyendo conforme avanzaron las sesiones. Además, este seminario tuvo en contra el calendario. Se debían organizar ocho sesiones, dejando entre una y otra una semana para que se pudiera trabajar el material y los contenidos expuestos. También se quiso coordinar las fechas del seminario con otras actividades que pudieran ser de interés a las personas que participaran en los mismos para evitar enfrentarlas a la nunca agradable situación de tener que elegir. Esto último, junto con el hecho de ser ocho sesiones, hizo que los seminarios se alargaran desde febrero hasta mayo de 2002. Demasiado tiempo para mantener la atención en unos seminarios. Y más teniendo en cuenta que, justo en medio, estaban la Semana Santa y las Fiestas de Primavera. Las vacaciones impusieron un parón de tres semanas y dividieron los seminarios en dos partes: una primera de mucha asistencia y una siguiente de asistencia menor, por decirlo delicadamente.

La idea primera de acabar los seminarios con una serie de propuestas elaboradas en cada uno de los temas tratados resultó ser demasiado ambiciosa, sobre todo teniendo en cuenta la forma en la que se desarrollaron. La elaboración de estas propuestas exige un importante conocimiento previo de los temas que se están tratando y la dedicación de mucho tiempo a la reflexión y al debate. Buena parte de las participantes en los seminarios vivían su primer acercamiento teórico a la inmigración y faltó tiempo tanto para la reflexión y para el debate, sobre todo porque había mucho interés en hablar y participar.

Las propuestas no se pudieron elaborar, sin embargo sí se consiguió uno de los objetivos de los seminarios: "Conocer un poco más de cerca la realidad de la Inmigración y debatir sobre qué propuestas se pueden ofrecer a la sociedad para que la convivencia entre todas y todos mejore." Las intervenciones de los expertos y expertas seleccionados para cada tema fueron de muchos interés (y así se manifestó por buena parte de los y las participantes) y expusieron de forma lúcida y crítica parte de la realidad de la Inmigración. En la planificación de los seminarios, estas intervenciones debían delimitar el marco a partir del cual comenzar el debate y la búsqueda de propuestas y luego, en el desarrollo de los mismos, fueron charlas que introdujeron los temas de la ciudadanía, de la vivienda o del mercado laboral a las asistentes. Además, el hecho de no haber llegado a la elaboración de propuestas no impidió que se debatiera sobre alguna de ellas.

El diseño de los seminarios no fue el más apropiado para el objetivo de elaboración de propuestas pero gustó a las asistentes, especialmente el dividir cada tema en dos sesiones, la primera de exposición y la segunda de participación. Y, a pesar de lo largo que fueron, en algún momento se llegó a decir que se quedaban cortos y que se quedaban muchos temas por tratar: Educación, Salud, Religión…

Como se escribió al principio, se proponía un ejercicio de ciudadanía, en el sentido de asumir nuestra responsabilidad y derecho a participar en la construcción de alternativas para la sociedad en la que vivimos. En la medida de las posibilidades de los seminarios se consiguió tanto una cosa como otra. Se ofreció a las participantes la posibilidad de acercarse a la inmigración (el conocimiento debería ser uno de los primeros pasos para poder asumir cualquier responsabilidad) y el derecho a participar (la segunda sesión de cada tema era pura participación de las asistentes) aunque fuera en un espacio muy reducido. Y no sólo eso: Elaboradas o no, durante las ocho sesiones de los seminarios tuvimos presente que, nosotros y nosotras, ciudadanas y ciudadanos, tenemos la posibilidad de pensar propuestas y de imaginar cómo queremos que se gobierne el mundo que nos rodea.