Seminario

MUJER - GÉNERO - DESARROLLO

Consuelo Paterna Bleda

 

 

A lo largo de las seis sesiones en que se desarrolló el seminario se trabajaron una serie de conceptos fundamentales como introducción al diseño de proyectos de desarrollo con perspectiva de género y la puesta en marcha de un debate y reflexión crítica sobre la necesidad de estudiar la especificidad de las relaciones de género y la formulación de indicadores que reflejen la situación de éstas. Entre estos conceptos trabajamos:

El Análisis de Género permite analizar y comprender los procesos de socialización de mujeres y hombres que permiten definir posibilidades vitales, relaciones, ciertos conflictos institucionales y cotidianos. Es una estrategia que trata de plantear alternativas a los problemas sociales derivados de la opresión y desigualdades de género. Por otra parte los proyectos de género se hacen imprescindibles al comprobar cómo los procesos macroeconómicos tienen mayor impacto sobre la vida de las mujeres que las intervenciones de la cooperación, siendo ellas las particularmente afectadas por los efectos sociales negativos de la creciente deuda externa y las políticas de estabilización económica y ajuste estructural. Uno de los objetivos de la especificidad de género en estos proyectos es el de conseguir la institucionalización de esta perspectiva. La introducción en este tipo de análisis se consiguió a través de la sesión sobre diferenciación entre los aspectos biológicos del ser humano por el hecho de pertenecer a uno u otro sexo y las construcciones sociales a través de las cuales atribuimos ciertos roles y actitudes a hombres y mujeres (género). Estas representaciones sociales nos sirvieron para introducirnos en una de las sesiones del seminario en la que analizamos cómo estas representaciones están marcando las intervenciones e interpretaciones realizadas sobrelas relaciones sociales, en nuestro caso, entre hombres y mujeres. Al mismo tiempo, llevamos a cabo un análisis sobre el concepto de feminización de la pobreza y sus elementos básicos: el predominio de las mujeres entre los pobres y el impacto, con sesgo de género, de las causas de la pobreza.

Continuando con la explicación de la evolución de los programas de intervención en función del género planteamos un análisis sobre las consecuencias negativas que para las mujeres había tenido la planificación a partir del rol reproductivo de éstas. Por ejemplo, las ONGD del norte, en su mayoría de carácter religioso, dirigían las ayudas hacia las entidades religiosas del tercer mundo (UNICEF, FAO Y ACNUR lo hacían de igual manera) en carácter de programas de asistencia social o bienestar (supervivencia de la familia). El ACNUR por ejemplo mantenía programas centrados en las funciones maternales de las mujeres refugiadas y en ayudas de emergencia a corto plazo proporcionada a víctimas de desastres naturales o hambrunas (programas de salud materno-infantil). Posteriormente los programas se dirigían a funciones de control demográfico-planificación familiar (eso era prioritario en la agenda de los organismos internacionales). Reducir la fertilidad era la responsabilidad de la mujer.

Posteriormente las feministas que trabajaban en las agencias internacionales buscaron hacer visibles a las mujeres a través de hacer ver la valiosa contribución de las mujeres a la producción, a la economía, destacando la necesidad de que participaran de los beneficios de un desarrollo que debía incluir mecanismos redistributivos. Sus investigaciones dieron lugar a una nueva estrategia denominada MED (mujeres en el desarrollo). La última versión del enfoque de eficiencia realizada por el Banco Mundial propone invertir en educación, salud, empleo y formación laboral de las mujeres del sur como condición de eficiencia de las estrategias de desarrollo. Considerando a las mujeres como recurso humano barato y efectivo, se ha popularizado en las agencias de cooperación internacional una feminización del desarrollo que tiende a maximizar la contribución económica de las mujeres, y no a generar más justicia para ellas. Actualmente el eje central de intervención son las relaciones de género (estrategia GED, género en el desarrollo). Un nuevo modelo de desarrollo a partir del cual las mujeres no son vistas como sectores vulnerables ni pasivos ni como recursos útiles, sino como agentes activas de cambio, por lo que tienen derecho a diseñar las estrategias y políticas de desarrollo, como en la planificación, gestión y evaluación de los proyectos, y de integrarlas en los espacios donde se toman la decisiones que les afectan.

Por último, para finalizar el seminario desarrollamos algunas cuestiones en relación a ofrecer instrumentos para la equidad de género, cómo formar parte de movimientos y redes sociales de mujeres, cómo trabajar la perspectiva de género en diferentes contextos de trabajo (servicios sociales, educación, sanidad, política...) y cómo solicitar financiación para proyectos de cooperación. Entre los indicadores que habría que trabajar para hacer un buen proyecto de desarrollo analizamos: las implicaciones de la división sexual del trabajo para hombres y mujeres, cómo el proyecto contribuye a que las mujeres aumenten su acceso y control sobre los recursos productivos y el cambio de su posición, qué obstáculos y oportunidades tienen las mujeres para su cualificación, qué independencia económica consiguen las mujeres si se llevase a cabo el proyecto, en qué sentido mejoraría su calidad de vida, qué tipo de intereses se cubren con el proyecto....

En definitiva, el seminario pretendía que el grupo llegase a una mayor concienciación sobre la incorporación de la perspectiva de género en el desarrollo, la situación problemática en que viven muchas mujeres y que no ha sido solucionada por las intervenciones de cooperación, cómo se está trabajando actualmente, clarificar ciertos conceptos y adquirir una actitud crítica frente a ciertas argumentaciones.

 

Referencias

Argibay, M., Celorio, G. y Celorio, J.J. (1998). De sur a norte. Vidas paralelas de las mujeres. Bilbao: Hegoa.

Comisión de las Comunidades Europeas (1993). Mujeres y desarrollo. Gestión del ciclo del proyecto. Bruselas.

Jacobson, J. (1994). Discriminación de género: un obstáculo para un desarrollo sostenible. Bilbao: Bakeaz.

López, I. y Alcalde, A.R. (1999). Relaciones de género y desarrollo. Hacia la equidad de la cooperación. Madrid: IUDC.

Paterson, C. (1996). Críticas feministas a la dicotomía público-privado. En C. Castell, Perspectivas feministas en teoría política. Barcelona: Paidós.

Ryckmans, H. (1995). L´impact des projets de dévelopment sur les rôles de production et de reproduction des femmes africaines. Recherches Féministes, 8 (1).

Sen, A.K. (1990). Gender and co-operative conflicts. En I. Tinker, Persistent Inequalities. Oxford: Oxford University Press.