CURSO: «FILOSOFÍA PARA NO FILÓSOFOS III.
LAS PREGUNTAS DE LA VIDA»

Norberto Smilg Vidal

Prof. de Filosofía - I.E.S. "Miguel Espinosa" · Foro I. Ellacuría

 

 

 

Este curso tuvo lugar durante los meses de marzo y abril de 2005, a lo largo de cinco sesiones. Según lo programado, nos dedicamos a leer y comentar el libro del profesor F. Savater, Las preguntas de la vida (Barcelona: Ariel 1999), manteniendo una estructura de exposiciones y debates.

En la primera sesión se realizó una presentación de la obra en su conjunto. No pretende ser un libro para "estudiar" filosofía, sino más bien, un compendio de problemas y debates clásicos y recurrentes en la historia del pensamiento occidental. También se realizó una exposición del contenido de cada uno de los capítulos, con la intención de seleccionar aquellos que pudieran resultar del máximo interés para los asistentes, de manera que en caso de no poder tratarlos todos, nos asegurásemos que estudiaríamos los capítulos sobre los que hubiera un consenso mayor.

En la actualidad, cuando las ciencias y las tecnologías nos proporcionan tal cantidad de información que apenas podemos asimilar, ¿le queda algún papel a la filosofía?; ¿qué puede aportarnos hoy? Actualmente la filosofía no puede proporcionar una información comparable a la de las ciencias. Pero acaso su cometido no sea ése, sino el de dar sentido humano al saber y al hacer. Esto es, humanizar el mundo, dar sentido a las nuevas posibilidades y capacidades que nos ofrecen las ciencias y las tecnologías. En definitiva, ayudarnos a realizar el aprendizaje más fundamental que todo ser humano puede realizar: aprender a vivir bien, es decir, a vivir honesta y felizmente.

Solemos decir que la muerte es inevitable. En términos filosóficos, decimos que es "necesaria": tenemos que morir. Pero, ¿es necesario morir como es necesario que los objetos pesados caigan o como es necesario que un cuadrado tenga cuatro lados? ¿Tiene sentido hablar de seres humanos que no mueran? ¿Seguirían siendo "humanos"? La muerte ha sido pensada desde la antigüedad por los filósofos. Platón entendía la filosofía como la mejor preparación posible para la muerte: ya que el filósofo "sabe vivir bien", se encontrará en situación de afrontar el acontecimiento vital, personal e intransferible que es la muerte de la manera más radicalmente humana. Otros pensadores la han considerado como un sueño (Lucrecio), como algo ante lo que no hay que sentir miedo (Epicuro) o como el impulso originario hacia el saber y el conocimiento.

Los seres humanos somos animales simbólicos. Nos movemos continuamente entre significados. Damos significado a las cosas del mundo, pero exigimos también que esas cosas nos ofrezcan algún significado, su significado. Ciertamente los animales tienen capacidad de comunicación, pero se encuentran a gran distancia de los seres humanos, porque nuestro lenguaje es cualitativamente superior al animal. El conjunto de significados que incorporamos cuando aprendemos a hablar nos proporciona una forma de enfrentarnos al mundo: un universo simbólico sin el que nos encontraríamos desorientados, perdidos. Aristóteles ya señaló que este lenguaje humano es importante porque nos permite vivir en sociedad: somos sociales también porque compartimos los significados lingüísticos, porque tenemos un universo simbólico común.

Actualmente lo "natural" se considera como un valor. Buscamos una alimentación "natural", deseamos el contacto con la "naturaleza", preservamos espacios "naturales", etc. Por otra parte el valor de utilidad de las cosas está también en alza. Eso hace que la frontera entre "natural" y "artificial" sea cada vez más difusa y difícil de establecer, pues la intervención humana en los procesos de la naturaleza es muy grande, tanto en extensión como en intensidad. Apenas quedan lugares en el planeta verdaderamente vírgenes y casi todas las actividades humanas se apoyan en la modificación de la naturaleza para adaptarla a nuestras necesidades y deseos. La distinción aristotélica entre naturaleza y arte o técnica no nos aporta ya una separación clara: ¿son naturales o artificiales las razas de perros o de vacas lecheras?; ¿son naturales los frutos vegetales obtenidos mediante manipulación genética o mediante injertos de unas plantas en otras? Y sobre todo, ¿somos naturales los seres humanos o somos el resultado de la cultura (forma de vida inventada y recibida por educación)? Por todo esto es importante plantearnos y nuestra responsabilidad (H. Jonas) ante las generaciones futuras por el desarrollo tecnológico que disfrutamos y demandamos.