SEGUNDAS JORNADAS:
Ciudadanía · Multiculturalidad · Inmigración
ISLAM Y OCCIDENTE

Consuelo Paterna

Prof. Psicología Social Univ. Murcia / Foro I. Ellacuría

 

Las II Jornadas sobre Ciudadanía, Multiculturalidad e Inmigración tuvieron como tema Islam y Occidente y contaron con las siguientes ponencias: El Estado islámico, religiones islámicas y democracia, a cargo de M.Tozy, Mujer e Islam, a cargo de Leyla Chafai, y por último el tema de Islam, islamismo e islamofobia, a cargo de Alfonso Bolado.

A continuación describimos las aportaciones más importantes de los tres temas expuestos según sus respectivos autores.

En primer lugar M. Tozy trató de reflejar a través de su exposición sobre el Estado islámico y las religiones islámicas los cambios más importantes que están teniendo lugar en el Islam y cómo estos cambios suponen una ruptura con el punto de vista tradicional esencialista sobre el mismo, así como trató de poner de manifiesto la confrontación y tensión surgida por un deseo de mantener el legado de los antepasados y el esfuerzo, por otra parte, de renovar la exégesis, todo ello de manos de los nuevos movimientos de intelectuales que han estado surgiendo en estos últimos años. Pero antes de llegar a esta situación más actual M. Tozy nos presentó una exposición que supone una postura personal determinada ante la representación social del Islam, la cual tiene que ver con la defensa de la historicidad y la construcción social de los conceptos y significados; en este caso del Islam.

M.Tozy desarrolló a través de su exposición cómo se llega a la concepción de un Islam único y cómo sin embargo un análisis histórico y filosófico del mismo nos lleva a la admisión de una religión plural. Para llegar a dicha conclusión hizo un repaso de la evolución del concepto de Islam a finales del siglo XIX y XX, analizando fundamentalmente el uso del concepto por parte de las élites árabes, el predominio del paradigma monoteísta y la reivindicación mítica de los musulmanes. De esta forma existía una situación en la que gobernaba una ideología que borraba las diferencias y se establecía un poder supremo de obediencia religiosa, el califato. La confusión original entre religión y política comienza a subsanarse con las observaciones del califato, y poco a poco se va configurando un mito del gobierno islámico ideal y del califa piadoso, la imagen simbólica alcanza todo su poder. Sin embargo, la historia del profeta Mahoma y del Islam, continuó explicando Tozy, no parece tener suficientes datos para apoyar toda la reconstrucción de los significados del Islam, puesto que el texto sagrado, El Corán, no apoya ni explicita muchas de las legitimizaciones que se llevaron a cabo tras su muerte, ni siquiera los modelos a seguir del profeta. La islamización fue al principio un asunto de estados caracterizados por el monopolio de la producción religiosa.

M.Tozy argumentó claramente cómo la sucesión del profeta ha sido justificada por cuestiones de lealtad o bien por saber, por lazos de sangre o por la fuerza. En definitiva, concluyó que la era de los cuatro califas sirvió para estructurar el imaginario político del musulmán y unificarlos en una búsqueda permanente de la ciudad ideal, consiguiéndose solamente una ruptura entre el ideal imaginario y una realidad política gobernada por las relaciones de fuerza.

Centrándose en la actualidad M. Tozy describió cómo es el Islam actual y por qué interesa al mundo en general. Concretamente describió los cambios que la religión musulmana ha tenido en estos últimos veinte años, siendo la lengua árabe minoritaria, el crecimiento demográfico y la emigración a las ciudades, la eliminación de fronteras territoriales, los cambios culturales, el choque generacional, es decir, toda una mutación que está causando un verdadero caos y un cierto vacío. Agregado a todo ello surge lo que Tozy calificó como el enemigo escondido: la sombra del paradigma de Huntignton y los procesos de globalización. Analizó también las paradojas de la declaración de Barcelona en la que se insiste sobre todo en la lucha contra el terrorismo y temas de seguridad, además del establecimiento de un Estado de derecho y de la democracia en la que se prime el respeto a la diversidad y pluralidad de las sociedades, omitiéndose sin embargo el tema de la inmigración.

Por último Tozy expuso el concepto de modernidad y su vínculo con la universalidad, reflexionando sobre las consecuencias de éste la separación del tiempo y espacio, la apropiación reflexiva del conocimiento, etc. y cómo se están siguiendo unas vías insólitas para alcanzar un cierto nivel de modernización, de ahí que algunos países islamistas traten de recuperar parte de su historia para hacer frente a dicha modernidad.

La exposición de Leila Chafai trató de reflejar la situación de la mujer del Islam, en concreto en Marruecos, mediante el análisis del Código de Estatuto Personal llamado la “Mudawana”. Pero especialmente explicitó las reformas o enmiendas que los movimientos sociales de mujeres han estado planteando desde hace una década.

Leila Chafai puso de manifiesto los deberes y derechos de las esposas y esposos tras el matrimonio, marcando las diferencias entre ambos como prueba manifiesta de la discriminación de la mujer. Sin embargo, durante estos últimos años Leila aseguró que Marruecos estaba teniendo ciertos cambios sociales, pero sin que la “Mudawana” haya podido responder o cambiar en función de dichos cambios. De ahí que muchas familias, sobre todo de las ciudades, vivan fuera de esa ley.

Seguidamente, Chafai explicó las enmiendas aportadas por las organizaciones feministas en septiembre del 2003. Por ejemplo: la mujer después de la muerte de su marido tiene la posibilidad de administrar los bienes de sus hijos, salvo la propiedad de los terrenos o bienes inmobiliarios; para que se produzca poligamia el juez debe investigar las posibilidades del varón para satisfacer las necesidades de las mujeres del matrimonio. El divorcio es el aspecto más polémico para regular, sin que haya habido grandes cambios. Los movimientos feministas declaran que lo esencial de la “Mudawana”, la discriminación sexual, no se ha modificado y que las mujeres continúan siendo ciudadanas de segundo orden. De ahí que dichos movimientos continúen su lucha bajo el amparo de las ONGs de derechos humanos.

La situación actual de lucha por el cambio de la situación de la mujer está mejorando considerablemente, ya que cada vez más hay más asociaciones de mujeres y redes de apoyo a favor del proyecto de una “Mudawana de la familia” en lugar de la “Mudawana” de estatuto personal. Algunas reformas del proyecto son: igualdad en la fundación de la familia, igualdad en la edad del matrimonio, igualdad entre los hijos e hijas, realizar el matrimonio sin tutor, igual responsabilidad en éste.

En conclusión, terminaba Leila Chafai, la situación de la mujer de Marruecos está cambiando de forma importante gracias a su actual rey, además de encontrar causas de cambio como la urbanización y descentralización del poder, la escolarización, la participación de la mujer en la vida pública, los nuevos valores respecto al amor, las mujeres se casan cada vez más tarde. El hombre comienza a verse amenazado en su esencia, a percibir que su poder va disminuyendo, que los roles van cambiando, lo cual provoca que éste se refugie en el alcohol o en relaciones extraconyugales. Se espera que el Islam sea reinterpretado por mujeres y ofrezcan una nueva visión de su forma de vivir.

Finalmente, Alfonso Bolado en su conferencia “Islam, islamismo e islamofobia” comenzó explicando por qué el Islam aparece actualmente como un enemigo de Occidente, alguien a quien vencer. Es decir, cómo Occidente ha diseñado un plan de forma deliberada para construir un enemigo, con el fin de justificar políticas de control de las ideas, de ciertas sociedades. Se pregunta Alfonso Bolado si al Islam se le acusa de ser una religión falsa, o bien se le critica por ser agresivo y violento. Más bien sería esta segunda cuestión, pues el Corán está lleno de amenazas y el mismo Mahoma fue un combatiente. Sin embargo el Islam ha cambiado mucho desde Mahoma, existe una gran pluralidad y diferencias entre sus practicantes. Por lo que habría que matizar qué aspecto del Islam nos estamos refiriendo. Hay una unidad pero también una diversidad en la práctica y en el comportamiento. Bolado afirma que hablar de violencia cuando se habla de religión es muy peligroso, pues en todas las religiones ha habido violencia, sobre todo cuando se pone en peligro dicha religión. En cualquier caso, que una religión sea violenta depende de muchas circunstancias, necesidades materiales y psicológicas de los individuos. La violencia no es patrimonio exclusivo de una religión.

Por otra parte, mucha gente piensa que el Islam no es el problema, sino el islamismo, siendo el problema de éste su definición, el integrismo, el Islam político, el fundamentalismo.

Alfonso Bolado ofreció la definición de “islamismo” como un conjunto de movimientos políticos caracterizado por: a) una voluntad política, es decir, una religión que busca una toma de poder político (uno de los pilares de la fe), b) se realiza en una tradición específica del Islam (el reformismo surgido en el siglo XIX, que se preguntan por qué se ha producido una decadencia musulmana y tratan de recuperar los principios fundamentales del Islam), y c) su discurso crítico sobre el poder (incorporar a la modernidad cuestiones que se han ido olvidando, islamizar la modernidad). El islamismo no es sólo fundamentalismo (apelar a la literalidad de los libros religiosos), sino que también reivindica el derecho al libre razonamiento. Esto es lo que une a todos los islamistas, pero no hay un islamismo único y, aunque compartan ciertos rasgos, también en estas características comunes hay diferentes interpretaciones. Sólo el islamismo radical piensa que a través de la violencia, justificada de forma religiosa, se puede cambiar la sociedad. Pero este islamismo es muy minoritario, la mayoría de los islamismos son muy legalistas. El islamismo no es violento de por sí, sino como respuesta a unas circunstancias concretas. Además, esta violencia ha nacido bajo un proceso histórico y, matiza Bolado, el terrorismo ha surgido en Europa, no en el mundo musulmán, e incluso tiene un origen laico. En conclusión, el terrorismo no es propio de una religión ni de una cultura, sino de unas circunstancias de inferioridad específicas.

Por último, Bolado definó lo que se está planteando ahora como postislamismo: una visión ritualista y menos política, el abandono de dos ámbitos por parte de los islamistas educados en Europa, el radicalismo y el campo de la reislamización (asumida ahora por los Estados). Y habló de las consecuencias perversas que puede tener esto, por ejemplo, que se llega a una militancia política una vez que se abandonan los principios del Islam (sobre los que apenas se puede debatir ni reflexionar). Al mismo tiempo, la existencia de licenciados en ciencias islámicas que no tienen trabajo y pueden desempeñar todo tipo de tareas, como ofrecer a los ciudadanos un servicio como consejeros sobre religión, puede estar afectando poderosamente al islamismo.

El islamismo continúa siendo percibido como una religión violenta, lo que ha dado al fenómeno denominado “islamofobia”. Éste procedería de tres fuentes, según Bolado: del viejo orientalismo (formas de apropiación ideológica del Islam para justificar la dominación del colonialismo), del islamismo popular (guerras de África, poesía insultante sobre los africanos, los moros, estereotipos negativos sobre los musulmanes), y de ciertas teorizaciones académicas.