Presentación del Informe 2007-2008

José A. Zamora, Coordinador del Foro Ignacio Ellacuría

Queridos amigos y amigas

del FORO “IGNACIO ELLACURÍA”: SOLIDARIDAD Y CRISTIANISMO

Nos alegra poder presentar el Informe con las actividades realizadas durante el curso pasado. En él hemos seguido dedicando una especial atención a la realidad del continente africano. La imagen pública de África subsahariana está marcada por los conflictos armados que asolan sus territorios. Los medios de comunicación nos ofrecen imágenes de violencia desatada, a veces brutal. Todo parece responder a una explosión de primitivismo, de supuestos enfrentamientos ancestrales, tribales. Sin embargo, esa violencia sólo se puede entender desde el análisis de un entramado complejo de actores, entre los que se encuentran, señores de la guerra, gobiernos africanos, potencias regionales e internacionales, transnacionales del diamante o del petróleo y organizaciones intergubernamentales, por citar algunos, con intereses políticos y económicos determinados y con la capacidad suficiente para perpetuar situaciones de violencia. Para dar a conocer este entramado complejo organizamos un ciclo de conferencias bajo el título “África negra: Guerra, expolio e intervención internacional”. En él fueron ponentes Juan Carrero (Presidente de la Fundación S’Olivar y del Forum Internacional por la Verdad y la Justicia en el África de los Grandes Lagos, candidato al Premio Nobel de la Paz), Óscar Mateo (Departamento de Paz y Conflictos de la Universidad de Sierra Leona) y Gonzalo Sánchez Terán (Servicio Jesuita de Atención al Refugiado. Director de Programas en Dar Sila (Chad) y colaborador habitual de XL Semanal “Cartas desde África”). De las conferencias ofrecemos un resumen a cargo de Miguel Fernández García.

También estuvo dedicado a África el programa del Seminario Interno. Hemos querido contrastar el continente tal como lo ven y con intervienen en él los europeos con las capacidades y potencialidades de otra África posible. Los discursos políticos sobre ese continente están plagados de buenas intenciones de cooperación, de ayuda humanitaria, de supuesta lucha contra la corrupción de las élites políticas africanas. El corruptor, el explotador, el ventajista, el que mira para otro lado cuando las tragedias asolan el continente o facilita una ayuda escasa y supeditada al servicio de la propia hegemonía en la zona,... se presenta ante la opinión pública como el benefactor responsable. Pero ya hay suficientes experiencias acumuladas como para desenmascarar el mito de la neutralidad del humanitarismo y cuestionar el intervencionismo humanitario dentro del sistema internacional. Si la reacción de la ciudadanía no llega es, en parte, por que lamentablemente los occidentales siguen operando con clichés negativos o positivos de África, pero distorsionados, con imágenes elaboradas a lo largo de siglos, que revelan más de quienes las poseen, que de las personas y realidades sobre las que se aplican. De nuevo África puede actuar como un espejo que nos devuelva nuestros miedos, nuestros anhelos por lo originario, nuestro complejo de superioridad, nuestros intereses y nuestros autoengaños. En el horizonte de una búsqueda de alternativas para el conjunto del planeta que permitan un desarrollo sostenible y una justicia global África tiene mucho que decir. Sin futuro para África no hay futuro para el resto. El fracaso de África significa el “éxito” de las políticas económicas que no sólo destruyen ese continente, sino que amenazan con engullir a todos. De todo esto se trató en el Seminario Interno cuyos contenidos nos resume María José Lucerga.

Conjuntamente con las Comunidades Cristianas de Base de la Región de Murcia se organizaron dos conferencias, una a cargo de Enrique de Castro y otra de José María Castillo. La primera versó sobre la trayectoria de trabajo con personas que son marginadas por la sociedad en la parroquia de Entrevías (Madrid) y la segunda sobre los Derechos Humanos y la Iglesia. José A. Zamora y Ramón Gil nos presentan un resumen de las mismas. También en colaboración con el Comité Óscar Romero de Murcia se organizó una conferencia de Ana Cecilia García González, una abogada que coordina el Proyecto Continuidad y Consolidación para el Acceso a la Justicia a sectores de escasos recursos económicos en el Departamento de Masaya en Nicaragua, que presento el programa integral contra la violencia de genero que desarrollan en ese departamento. El resumen de la misma está realizado por José Manuel Mira.

Como en cursos anteriores, también se desarrollaron una serie de cursos y seminarios coordinados por miembros del Foro dirigidos a quienes desean profundizar por medio de la reflexión pausada y el debate abierto en temas candentes y urgentes de la sociedad y la cultura de hoy. Los títulos de los cursos y seminarios fueron: Cine y educación: una mirada desde el cine contemporáneo, Las Bienaventuranzas de Jesús y Niños sin hogar en Bolivia. Los coordinadores de los cursos, J. C. Domene y J. Cervantes, han realizado un resumen que recogemos en estas páginas.

La colección de cuadernos Contraste, dirigida por María José Lucerga, ha continuado su andadura. Durante el curso se publicaron tres de ellos: el nº 11: Educar para la ciudadanía como educación en valores, de Ramón Gil Martínez; el nº 12: El Evangelio y los pobres, de José Cervantes Gabarrón y el nº 13: Inmigrantes entre nosotros: ¿integración o participación?, de José A. Zamora.

Con la publicación de este Informe buscamos sobre todo animar la reflexión y el debate de cuantos participan en las actividades del Foro o siguen de cerca nuestra andadura, de quienes comparten con nosotros el deseo y el compromiso por transformar este mundo para hacerlo más justo y más solidario. La tarea se vuelve por momentos más dura y desalentadora. Las crisis las pagan los más débiles y hace tiempo que han dejado de ser parteras de algo nuevo y revolucionario. La resistencia de las estructuras de opresión y la persistencia de la violencia desmedida pueden generar cansancio y desanimo en muchos de los que se rebelan contra el curso de mundo. Pero esto no hace sino mostrar la necesidad del apoyo mutuo, de alentarse y darse ánimo constantemente, de crear y cuidar los biotopos de esperanza que surgen en medio de este desierto social y humano en que se ha convertido nuestra sociedad. Pero para que esa esperanza sea algo más que una mera ilusión, es necesario el cambio personal y grupal, la conversión, es necesario que ella se acompañe de una coherencia vital con las metas que decimos perseguir. A eso quiere contribuir este Informe.

 


1Agradecemos a la FUNDACIÓN CAJAMURCIA su colaboración en la edición de este Informe