Presentación del Informe 2005-2006

José A. Zamora, Coordinador del Foro Ignacio Ellacuría

Queridos amigos y amigas

del FORO “IGNACIO ELLACURÍA”: SOLIDARIDAD Y CRISTIANISMO

Nos alegra poder presentar el Informe con las actividades realizadas durante el curso pasado. En él tuvo un protagonismo especial el África negra. A pesar de los inmensos recursos naturales que posee (petróleo, oro, diamantes, uranio, cobalto, wolframio, etc.) y de la juventud de su población, es el continente más asolado por las guerras, con mayor cantidad de países empobrecidos, con el más elevado número de refugiados y sometido a la más terrible pandemia de SIDA. Pero no es esta la única paradoja. Aun cuando el contingente subsahariano de inmigrantes en España es el más reducido, los medios de comunicación se ceban en las imágenes de los cayucos, presentándolos como la gran amenaza de invasión. ¿Se pueden seguir invirtiendo recursos y medios en cerrar las puertas a África? ¿O tenemos que mirar más a fondo a esa desconocida, reconocer nuestra deuda histórica con ella, descubrir sus potenciales y posibilidades de desarrollo y cooperar para que también ellos tengan una posibilidad de vida? Porque estamos convencido de lo segundo, organizamos el Ciclo de Conferencias “África Negra: Otras miradas a una desconocida”. Para arrojar esas miradas diferentes invitamos Mbuyi Kabunda Badi, Luis de Sebastián y Vicente Romero. Del segundo recogemos aquí un texto con los contenidos más importantes de su conferencia. De las otras dos conferencias ofrecemos un resumen a cargo de J. M. Mira y de José A. Zamora.

También el Seminario Interno dedicó sus trabajos al África subsahariana. A lo largo de las sesiones fuimos tratando una serie de temas que nos parecían importantes: La colonización y los procesos de independencia; el neocolonialismo: la presencia de Europa/EEUU en África tras la descolonización; África en Europa: el fenómeno migratorio y la reacción europea; los conflictos armados en África: la guerra interminable; el hambre y el SIDA: morir hoy en África; la sociedad civil y las estructuras políticas en África: posibilidades de futuro y, por último, las mujeres en África. María José Lucerga nos ofrece un resumen de los textos que nos sirvieron de base y de los debates sobre los mismos.

Como colofón del Ciclo dedicado durante el curso anterior al debate en torno al laicismo, se organizaron en el mes de enero de 2007 unas Jornadas con el título “Religión, Educación y Ciudadanía”. En ellas intervinieron Juan Antonio Estrada, Francisco Díez de Velasco y José Luis Corzo. El debate público en torno a la educación parece estar enfrentando a importantes sectores sociales, políticos y religiosos del país. Parte de la sociedad rechaza los últimos cambios legislativos, tras los que ven un ataque al derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones morales y religiosas garantizado por la Constitución. Otros lamentan la falta de valor del gobierno para denunciar unos acuerdos preconstitucionales con la iglesia católica que socavan el carácter laico del Estado, paso que sería la condición para poner fin a una situación de privilegio y una injerencia abusiva de dicha iglesia en todas las esferas sociales, especialmente la educativa. En medio de esa confrontación pública un cierto frentismo convierte los argumentos en arma arrojadiza, sin que haya verdadera disposición a abordar las cuestiones de fondo en toda su radicalidad.

Las prácticas sociales y los proyectos de futuro que afectan a la ciudadanía son inseparables de los marcos de sentido en los que adquieren significado. Las exigencias de justicia y solidaridad, sin las que difícilmente se puede hacer frente a problemas que acucian a la humanidad, hunden sus raíces en cosmovisiones y comunidades de sentido generadoras de culturas con manifestaciones en todos los ámbitos de la vida. El nuevo horizonte de pluralismo y el deber de neutralidad y no injerencia del Estado en cuestiones de sentido último puede confundirse con un privatismo sin matices que convierta la educación en valores y la transversalidad en un recurso más retórico que efectivo en la práctica. ¿Cómo crear dentro del sistema educativo un marco imparcial, riguroso, abierto para abordar de modo explícito las cuestiones de sentido último y sus vínculos con las diferentes prácticas sociales y manifestaciones culturales? ¿Cómo tener acceso dentro de la educación reglada a las tradiciones en las que han adquirido forma y continuidad dichas cuestiones y sus respuestas? ¿Cómo conseguir un espacio de encuentro intercultural e interreligioso en el que se debatan las diferentes opciones de sentido y, al mismo tiempo, se aprenda a dialogar y a entender y respetar al otro? Las mencionadas Jornadas pretendieron contribuir a responder a estas preguntas. R. Gil, J. M. Mira y N. Smilg resumen el contenido de las conferencias.

Como en cursos anteriores, también se desarrollaron una serie de cursos y seminarios coordinados por miembros del Foro dirigidos a quienes desean profundizar por medio de la reflexión pausada y el debate abierto en temas candentes y urgentes de la sociedad y la cultura de hoy. Los títulos de los cursos y seminarios fueron: Responder: una aproximación al cine contemporáneo, El inmigrante en la Biblia y Niños sin hogar en Bolivia. Los coordinadores de los cursos, J. C. Domene y J. Cervantes, han realizado un resumen que recogemos en estas páginas.

La colección de cuadernos Contraste, dirigida por María José Lucerga, ha continuado su andadura. Durante el curso se publicaron tres de ellos: el nº 8, Denuncia y cooperación: la ética de las organizaciones solidarias para el desarrollo, de Emilio Martínez Navarro; el número 9, Filosofía para no filósofos, de Norberto Smilg Vidal y el nº 10, Historias y experiencias de La Huertecica, de Juan Carlos García Domene.

La publicación de este Informe busca por encima de todo animar la reflexión y el debate de quienes participáis en las actividades del Foro o seguís de cerca su desarrollo, compartiendo con nosotros el empeño constante por transformar este mundo para hacerlo más justo y más solidario a pesar de todas las dificultades que encontramos en el camino y a pesar de los cansancios y desánimos que a veces nos asaltan. Nuestra lucha no puede ceder mientras exista el grado de dolor y sufrimiento injusto que asola a nuestro maltrecho mundo y a tantos de los que lo habitan. Estamos llamados a mantener nuestra esperanza, terca e inteligente, contra toda esperanza, en favor de los que carecen de ella. Sabemos que esa esperanza se renueva y convierte en dinamismo del compromiso cuando es acompañada del cambio personal y grupal, de la coherencia vital con las metas que decimos perseguir. A seguir mirándolas con ilusión y entrega generosa quiere contribuir este Informe.

 


1Agradecemos a la FUNDACIÓN CAJAMURCIA su colaboración en la edición de este Informe