Seminario

GLOBALIZACIÓN Y EXCLUSIÓN

José A. Zamora

 

 

El Seminario, desarrollado en seis sesiones, abordó las diferentes dimensiones del fenómeno de la "globalización", fenómeno que en cierta manera está imponiendo la necesidad de analizar los problemas de manera interdependiente y mundial, es decir, en términos de un creciente entrelazamiento económico, político y cultural a escala global. Por todos lados se nos asegura que la mayor parte de nuestra vida social está determinada por procesos "globales", es decir, por aquellos procesos en los que se debilita la incidencia de las culturas nacionales, las economías nacionales, las políticas económicas nacionales y en general el gobierno político por medio de la soberanía, la legislación, los medios de comunicación y las fronteras nacionales, es decir, que en relación a los procesos operativos en cuestión todos estos factores pierden su función, cuando no se vuelven disfuncionales.

Sin embargo, se hace necesario examinar la veracidad de dichas afirmaciones y para ello conviene diferenciar lo que hay de realidad en el concepto "globalización" y lo que hay de encubrimiento ideológico que sirve para legitimar políticas de un sesgo determinado, que al amparo de supuestos procesos económicos inexorables exigen un sometimiento sin fisuras de las poblaciones sobre las que se aplican.

No cabe duda que ha tenido lugar una internacionalización de los mercados financieros, una importante deslocalización de las empresas y sociedades, una cierta liberalización de la circulación de mercancías (aunque no tanto como se proclama y no igual para todos), una mundialización de la información y una difusión mediática de la cultura popular norteamericana. Pero también son evidentes las asimetrías que manifiestan estos procesos, las profundas desigualdades económicas, sociales, políticas y de autodeterminación cultural que los acompañan, la diferente profundidad y universalidad que afectan a las distintas dimensiones de la globalización (finanzas, producción, comercio, personas, etc.). No todo se mueve con la misma facilidad y con el mismo grado de supuesta desregulación y liberalización. Basta comparar la política financiera internacional y las políticas estatales de inmigración.

Además, es sumamente cuestionable que se quiera presentar el proceso de globalización como un proceso cuasi natural, como si se tratara de un fenómeno que "se" ha producido de manera casi inevitable, impuesto por la evolución tecnológica o por la "necesidades" del sistema económico, frente a las que no cabe otra cosa que someterse. En los círculos de las élites económicas, políticas o consultoras con poder de decisión y dirección se ha extendido una retorica de la globalización que promociona un visión del mundo según la cual, las posibilidades de acción de los actores políticos tiende a volverse insignificante en los sistema globales. Más todavía, los economistas de corte neoliberal presentan la globalización como una especie de panacea de la que se siguen toda clase de bendiciones para los actores que captan sus leyes, se someten a ellas y las aplican diligentemente. El mercado es proclamado por estos economistas como la expresión máxima de democracia, de libertad de elección, de emancipación individual, etc. y las instituciones políticas son conminadas a autorreducirse al mínimo imprescindible para garantizar el libre funcionamiento del intercambio económico. Esta ideología habría que caracterizarla como "globalismo" y no debe confundirse con la realidad de la globalización.

La perspectiva privilegiada que puede ayudar a separar globalismo de globalización es la perspectiva de los excluidos. Sólo esta perspectiva permite acercarse al fenómeno con garantías de no sucumbir al engaño que promueve la ideología neoliberal. La paradoja de que el sistema que todo lo engloba, lo incluye y lo incorpora en su marcha, excluya al mismo tiempo económica, política y culturalmente a la inmensa mayoría, es el punto arquimédico donde poner la palanca que desenmascare el carácter ideológico de la retorica neoliberal sobre la globalización.

Tomando como punto de partida el trabajo de Josep F. Mària i Serrano, La globalización (Barcelona: CiJ 2000) realizamos un primer acercamiento a las diferentes dimensiones de la globalización: la tecnoeconómica, la sociopolítica, la cultural, etc. Se vio el peso de la revolución en las tecnologías de la información y de la comunicación, las nuevas formas de producción y los fenómenos asociados de desmaterialización y desnacionalización de la misma, así como los cambios en el mundo del trabajo, la fragmentación y dualización del mercado de trabajo y su repercusión en la capacidad de organización político-laboral de los trabajadores. También se atendió al cambio del Estado como agente económico, la evolución de los mercados financieros y el deterioro del medio ambiente. En el aspecto político se tuvo en cuenta la crisis del Estado-Nación y su posible evolución hacia un Estado-Red, el debilitamiento de las estructuras estatales en los países subdesarrollados y el creciente papel de los nuevos movimientos sociales en la escena política. En el aspecto cultural se apreció el creciente papel de los mass media y la paradoja que estos suponen de domino casi omnímodo y unificador y, por otro lado, de diversificación y plurificación de la oferta cultural con efectos relativizadores evidentes. En todo caso, se percibe una fuerte tendencia a la unificación bajo el imperio de la cultural del consumismo global y la extensión del modelo cultural norteamericano.

A partir de este acercamiento inicial se fue entrando en cada uno de los aspectos concretos. Con la ayuda de los trabajos de Joaquín Arriola ("La globalización económica; ¿por qué ha aumentado la desigualdad?", Iglesia Viva nº 199 - 1999, p. 9-26) y de Luis de Sebastián ("La muncialización económica", en: CiJ: ¿Mundialización o conquista? Santander 1999, p. 59-86) se abordó más en detalle la dimensión económica de la globalización, haciendo especial hincapié en el fenómeno de la desigualdad, tanto a escala planetaria, como dentro de los países concretos. Para tratar la dimensión ecológica de la globalización nos sirvió el trabajo de Hilary French "Afrontar la globalización ecológica", publicado en el Informe anual del Worldwatch Institut (L.R. Brown y otros, ed., La situación del mundo 2000, Barcelona 2000, p. 309-340), en el que se analiza el comercio mundial con la naturaleza, el papel de la Organización Mundial del Comercio en la destrucción del medio ambiente, las repercusiones ecológicas del funcionamiento actual del sistema financiero internacional y lo que ha ocurrido con los distintos tratados internacionales sobre medio ambiente.

A continuación discutimos dos tesis encontradas sobre la globalización cultural. Una es la defendida por Herbert I. Schiller sobre el imperialismo cultural norteamericano (Aviso para navegantes. Barcelona 1996) y otra es la más moderada de John B. Thompson ("La globalización de la comunicación" en: Id., Los media y la modernidad. Una teoría de los medios de comunicación. Barcelona 1998, p. 199-235) y John Street ("Alrededor del mundo: la política global de la cultura popular", en: Id., Política y cultura popular. Madrid 2000, p. 87-102), que sin negar la expansión comunicacional de la cultura popular norteamericana a través del inmenso poder de los mass media, hacen más hincapié en las diferencias y singularizaciones que las diversas culturas imponen a los productos distribuidos por los medios masivos de comunicación. Con todo y a pesar de los matices introducidos por estos autores, la situación de asimetría que caracteriza las relaciones entre las culturas parece mejor recogida en la tesis de Schiller.

En las dos últimas sesiones se trató la dimensión política de la globalización. El trabajo de Antoni Comín "La mundialización: aspectos políticos" (CiJ: ¿Mundialización o conquista? Santander 1999, p. 87-159) sirvió para desenmascarar el economicismo de la retórica neoliberal, pues pone de relieve las intervenciones estrictamente políticas que han coadyuvado al proceso globalizador, sobre todo a la forma cómo ese proceso se ha desarrollado bajo el imperio del capital financiero, con las consecuencias negativas que conocemos para la mayorías empobrecidas del planeta. Con los trabajos de Jordi Corominas, "Muncialización y acción liberadora", y de Ramón Fernández Durán, "Movimientos anti-globalización", buscamos caminos de salida y alternativas al globalismo neoliberal, poniendo nuestra mirada en las posibilidades de una praxis liberadora en la vida cotidiana, por así decirlo, a pequeña escala, y en las luchas que protagonizan los movimientos sociales, especialmente los movimientos anti-sistémicos. Aunque no se trata de caminos fácilmente transitables, se pudo ganar la convicción de la ideología TINA ("There Is No Alternative") es una cortina de humo del propio sistema para asegurar su supervivencia.