FORO SOCIAL
DE LA REGIÓN MURCIANA

Salvador Sánchez-Pedreño
 

 

La población murciana y los colectivos sociales de nuestra región siempre han manifestado su sensibilidad hacia los problemas internacionales relacionados con la paz y la justicia: campaña anti-OTAN, movimiento contra la guerra del Golfo, Plataforma contra la Europa del capital, etc. En octubre de 2001 se constituyó la Plataforma Parar la Guerra de Murcia, apoyada por una treintena de organizaciones sociales, que trató de concienciar a los habitantes de nuestra región en contra de los ataques estadounidenses al pueblo de Afganistán. Estos días se cumple un año de los terribles atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington y las oscuras previsiones que algunos pocos, por todo el mundo, proclamaban y de las que la Plataforma se hacía eco, se han ido verificando una tras otra: el agravamiento de la tensión y la violencia en Oriente Medio, la extensión de un deseo de venganza que propiciaría una escalada bélica, la materialización de los Estados Unidos como única potencia superdominante en el planeta, ante la cual Europa se pliega como animal de compañía, lo inapropiado de los métodos bélicos para la captura de los últimos responsables,...

Los más crueles estallidos de guerra en Afganistán pasaron y la Plataforma Parar La Guerra organizó el día 26 de enero de 2002 una jornada de reflexión en torno a la Globalización, conscientes de que ni el 11 de septiembre ni la respuesta a éste eran hechos aislados, sino inmersos en un mundo complejo de injusticia e insolidaridad. En dicha jornada del 26 de enero se constituyó el Foro Social de la Región Murciana "Otro mundo es posible", cuyo objetivo general es el mantenimiento de un foco de antiglobalización en nuestra región, siguiendo la semilla que se propaga por todo el mundo.

Globalización es el término empleado para denominar la nueva economía mundial. Es un término equívoco, engañoso, que se presenta como positivo: la economía es global, abierta a todo el mundo, por eso todas las personas, pueblos y naciones se benefician de ella. La realidad es muy distinta: la nueva economía mundial extiende la miseria y sólo beneficia a unos pocos, cada vez menos.

A este estado de globalización se ha llegado mediante la generalización de un liberalismo económico feroz, apoyado en la creencia de que sólo la economía de mercado, libre de toda intervención externa, puede generar riqueza para todos. En el mercado global se trata de intercambiar más y más, para generar más y más riqueza, pero ello sólo es posible, bajo la lógica neoliberal, en un mundo libre de controles estatales o internacionales: supresión de aranceles, tasas, límites, etc. El Estado ya no debe, y en ocasiones casi no puede, intervenir en la economía y, por ello, profundizando en esta dinámica, se privatizan todos los servicios. Las grandes empresas transnacionales buscan el empleo más barato en países deprimidos, explotan, emplean niños,... mientras en nuestros países ricos el índice de desempleo se eleva, cierran empresas e industrias. Pero si algo caracteriza a esta globalización es la movilidad absolutamente libre de capitales. Se trata de una economía fundamentalmente financiera: compra y venta de divisas, valores, opciones, etc. Colosal especulación que no produce absolutamente nada, ni bienes, ni servicios, ni empleos.

La globalización se nos presenta como imparable, consecuencia inevitable de la evolución técnica, particularmente de la inmediatez actual de las comunicaciones electrónicas. Como si la técnica no pudiera ser encauzada.

El movimiento antiglobalización se opone a esta tendencia, a este dogma de que la economía neoliberal salvará nuestras vidas. Los antiglobalizadores se reúnen allí donde se reúnen el G8, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, el Banco Mundial, principales promotores de esta locura destructora de vidas. Los antiglobalizadores protestan, denuncian, pero también reflexionan, proponen y materializan, a menor o mayor escala, sistemas alternativos y son criminalizados por los agentes del dinero y por los dirigentes que son parte o se pliegan y someten a aquéllos.

Las actividades del movimiento antiglobalización se dirigen a la búsqueda de la dignidad del hombre en su totalidad: justicia, paz, solidaridad, un planeta habitable y vivo y se oponen a una humanidad al servicio de la economía. Se trata, en fin, de "globalizar" justicia y solidaridad.

La enorme diversidad de personas y tendencias de los que conforman el movimiento antiglobalización es reconocida como una de sus riquezas, a la vez que obliga a una reflexión continua. Tratar de enumerar todos los aspectos que preocupan a este movimiento internacional sobrepasaría la intención de estas páginas. Bastará citar algunos de los más relevantes recogidos en la primera declaración del Foro Social de la Región Murciana.

  1. Defendemos el principio democrático de la ciudadanía universal, el reconocimiento del derecho a la vida, a la libertad, dignidad e igualdad de todos los seres humanos.
  2. Defendemos el paso de una democracia representativa a otra participativa en todas las escalas. Denunciamos los abusos de poder, sus intentos por acallar y criminalizar cualquier punto de vista disidente, sus engaños.
  3. Denunciamos el uso de los medios de comunicación, sometidos a los poderes estatales y económicos, que en lugar de fomentar el pluralismo, el debate y la veracidad, manipulan y adormecen las conciencias con campañas ideológicas, publicidad consumista y programas basura.
  4. Queremos un mundo fundado en la justicia y en la paz, en la resolución no violenta de los conflictos y en la colaboración solidaria de los pueblos. Denunciamos la escalada de violencia, la militarización de las relaciones internacionales y el incremento imparable del gasto militar. Tras el 11 de septiembre la supuesta "guerra contra el terrorismo" ha significado la completa dominación de un único imperio, el de los Estados Unidos, el recorte de libertades y derechos civiles en todo el planeta, la satanización del Islam, la exacerbación del racismo y la xenofobia. Para la ideología dominante cualquier matiz de opinión sobre los hechos es tachado de terrorista, o se está con los Estados Unidos y sus métodos o se es terrorista.
  5. Denunciamos la enorme concentración de poder económico en manos de los especuladores, las corporaciones multinacionales, las grandes potencias occidentales y las instituciones financieras y comerciales internacionales. El resultado de la nueva economía liberal es que el 10% de la población mundial concentra el 90% de la riqueza. Creemos necesario y urgente un cambio radical en las formas de la economía mundial, por ello estamos dispuestos a apoyar todas las propuestas y experiencias que, aun siendo parciales o incompletas, puedan contribuir a este objetivo: la abolición de la deuda externa de los países más pobres, las redes de comercio justo, la desaparición de los paraísos fiscales, la tasación de las transacciones internacionales de capital y la creación de un fondo mundial de ayuda a los ciudadanos (tasa Tobin), la dotación universal de una Renta Básica de Ciudadanía, etc.
  6. La enorme masa de personas que se ven obligadas o forzadas por la miseria a abandonar su hogar, su tierra y su familia es una de las más nefastas consecuencias de la globalización neoliberal. Resulta escandaloso constatar cómo desde los grandes poderes se pide la libertad de circulación de capital, mercancías e información y, a la vez, se deniega ese derecho a las personas. Denunciamos las trabas con las que se encuentran los inmigrantes para la obtención de permisos de residencia, la criminalización, la explotación laboral y la segregación social a las que se ven sometidos. Consideramos inaceptables las condiciones exigidas para la concesión de asilo y refugio y rechazamos la práctica de las expulsiones y la situación inhumana de los Centros de Internamiento de Extranjeros. Ya es hora de que todos, gente sencilla y poderosa, nos sensibilicemos ante la situación atroz de los que arriesgan su vida por alcanzar una vida más digna.
  7. Si las respuestas positivas y humanas al problema de la inmigración son más urgentes que nunca, no lo es menos la puesta en marcha de medidas concretas y eficaces que intenten parar la degradación de nuestro planeta. La ferocidad de esta globalización capitalista no sólo destruye más y más vidas humanas, sino que está expoliando todos los recursos de la Tierra: tala selvas y bosques, acaba con recursos mineros, pesqueros e hídricos, reduce la biodiversidad a marchas forzadas y está contaminando aceleradamente tierras, aguas y atmósfera. El calentamiento atmosférico se asoma ya de forma clara e inequívoca como caballo apocalíptico que puede llegar a matar a millones de personas. Y, a pesar de ello, los países más contaminantes, con Estados Unidos a la cabeza, se niegan a cualquier compromiso para salvar la Tierra, por muy tímido que éste pueda ser. Ya se demostró en Kioto y se ha corroborado muy recientemente en Johannesburgo. Apoyamos cualquier medida, a pequeña o gran escala, que contribuya a mitigar esta situación y defendemos una economía escrupulosa con el medio ambiente como la única viable.

En el Foro Social de la Región Murciana venimos trabajando ya durante más de un año. Lo conforman actualmente más de cuarenta organizaciones de muy distintos ámbitos y objetivos: partidos políticos, sindicatos, organizaciones no gubernamentales para el desarrollo, grupos ecologistas, organizaciones de apoyo a inmigrantes, grupos pacifistas, grupos y organizaciones cristianas, etc. Su consolidación supone un gran éxito y ha requerido un enorme esfuerzo.

El Foro Social de la Región Murciana ha sido promotor de varias actividades, ha participado en el Foro Social de Sevilla, contra-cumbre europea del 21-23 de junio, y ha organizado las jornadas del 27 y 28 de abril, en las que se realizaron diversos actos en paralelo a la reunión informal que los ministros europeos de agricultura, pesca y alimentación mantuvieron en La Manga del Mar Menor. Las conclusiones de estas jornadas han sido incluidas en un suplemento especial del último de los dos números del Boletín que el Foro ha distribuido. Con todo, el Foro Social de la Región Murciana se constituye como un órgano de coordinación y apoyo entre los distintos grupos que lo componen, es por ello que, fundamentalmente ha apoyado las actividades que estos grupos han organizado, cada cual en su ámbito.

Actualmente el Foro Social de la Región Murciana se propone como uno de sus objetivos prioritarios impulsar la creación de foros sociales locales, en las principales poblaciones de nuestra comunidad autónoma, algo que ya se ha realizado en la ciudad de Cartagena, dando así pleno valor a su carácter regional. Como organización abierta a todas las gentes y a todas las propuestas para frenar la apisonadora de la vida que representa esta globalización neoliberal, os invitamos a participar: podéis contactar con nosotros en:

forosocialregionmurciana@nodo50.org

y visitar:

http://www.nodo50.org/forosocialregionmurciana