Curso

FILOSOFÍA PARA NO FILÓSOFOS
INTRODUCCIÓN A LAS TAREAS Y FUNCIONES DE LA FILOSOFÍA HOY

Norberto Smilg Vidal

 

El objetivo principal de este curso era aclarar de la forma más sencilla y directa posible qué es esa "cosa" que llamamos "filosofía", en qué consiste hacer filosofía o "filosofar" y si esa actividad tiene cabida y sentido en el momento histórico que nos ha tocado vivir. Según se puede deducir del propio título del curso, no se trató de elaborar ideas, conceptos ni —mucho menos— "teorías filosóficas", sino de recuperar para el momento presente y examinar críticamente las dos ambiciosas metas que se planteó la filosofía en la Grecia antigua (su lugar de nacimiento): la búsqueda de la verdad y la orientación individual y social hacia la consecución de la felicidad. Tal recuperación se realiza con la intención de mostrar que la filosofía tiene aún hoy un lugar en el conjunto de los saberes y que, en muchas ocasiones, incide en la vida humana de forma más directa de lo que se puede sospechar en un principio.

El curso se desarrolló a lo largo de seis sesiones (una por semana) de una duración aproximada de hora y media cada una. El grupo de participantes fue bastante heterogéneo en cuanto a profesión, intereses, formación inicial, etc. lo que significó, junto con la regularidad en la asistencia y el interés por participar y clarificar los pensamientos propios, un enriquecimiento para todos al poder mantener cierto hilo conductor a lo largo de todo el curso. Cada sesión de trabajo se desarrolló combinando los siguientes ingredientes: exposiciones de información, planteamiento y contextualización de las cuestiones a tratar; lectura y comentario de textos seleccionados; formulación de preguntas, etc. Procuramos reservar algún tiempo —que siempre resultó escaso— al contraste de opiniones y al debate sobre aspectos controvertidos del tema central de cada sesión.

Ya en la primera sesión se intentó invitar a todos los asistentes a implicarse en un proceso crítico de autoclarificación personal y de grupo mediante la lectura del "mito de la caverna" (Platón, La república VII). A partir de ahí y aprovechando la riqueza metafórica del texto platónico pudimos plantearnos y dialogar sobre algunas cuestiones como las siguientes: ¿Es cierto que vivimos como prisioneros en el fondo de una caverna? Si es así: ¿quién o qué nos aprisiona?; ¿podemos hacer algo para liberarnos o estamos condenados a vivir atados toda la vida?; ¿cómo se puede entender hoy el significado de la caverna?; Platón afirma que hay una salida de la caverna y una liberación de la esclavitud ¿cómo hay que entender hoy esas afirmaciones? ¿Acaso la filosofía puede servir como motor de liberación y como guía en el proceso de salida de la caverna? El saber y el conocimiento, ¿tienen capacidad de liberar a los seres humanos?; ¿de qué?

Naturalmente, al preguntarnos por el tipo de saber que proporciona la filosofía, tuvimos que plantearnos la diferencia con la ciencia. Nos apoyamos en un texto de J. Ortega y Gasset (¿Qué es filosofía?, Madrid: Alianza Ed. 1980, pp. 52-55) y en algunas páginas del libro Las preguntas de la vida de F. Savater (Barcelona: Ariel, 1999, 15-26). Se trata, más bien, de una diferencia y no de una contraposición. La filosofía y la ciencia son "dos modos de mirar el cuadro del mundo". (Resultó muy interesante la puesta en práctica de la explicación de esta frase recurriendo al cuadro "El jardín de las delicias", siguiendo la línea sugerida por F. Savater). Mientras la ciencia plantea problemas y pretende encontrar las soluciones que los resuelven, produciendo un progreso acumulativo, la filosofía no puede más que ofrecer respuestas que nos ayuden a "con-vivir" con la dimensión enigmática, misteriosa, de la existencia —ya que aquí no hay nada que "resolver", sino que se trata más bien de configurar el sentido del mundo.

A lo largo de todo el curso estuvo muy presente la dimensión crítica de la filosofía, concretrada en primer lugar en el conocido lema de I. Kant "Sapere aude!" ("¡Atrévete a saber!), entendido como invitación a que los seres humanos hagamos un ejercicio libre y público de nuestra racionalidad, saliendo así de la "minoría de edad culpable". Desde aquí nos planteamos los ideales de la Ilustración ("libertad, igualdad, fraternidad"), así como determinados aspectos del proceso de la modernidad hasta el presente. Analizamos los principales significados de la palabra "modernidad": en primer lugar, lo moderno es lo "actual", por contraposición a lo antiguo; pero lo moderno también es lo "nuevo y valioso" producido por lo que había; y por último lo moderno es lo "provisional", por lo que el mundo se convierte en efímero y la conciencia se instala en un presente continuo: lo único que vale es el "aquí y ahora". De esta manera pudimos ir descubriendo algunas de las sombras y de las luces que han jalonado el proceso de la modernidad y su historia. Por ejemplo, el triunfo de la razón instrumental, que bajo su pretensión de neutralidad valorativa, es cosificadora, y calculadora, convirtiendo en mercancía todo lo que toca; pero también, por otra parte, el nacimiento del Estado Liberal y del Estado Derecho además del descubrimiento de los Derechos Humanos. Para realizar esta reflexión nos apoyamos en textos de A. Cortina (Crítica y utopía, Madrid: Cincel 1985, 93 ss.), J. Conill ("Ilustración", en M. Moreno Villa: Diccionario de pensamiento contemporáneo, Madrid: San Pablo, 1997, 668-672) y también de J. A. Pérez Tapias (Filosofía y crítica de la cultura, Madrid: Trotta, 1995).

Dedicamos una sesión a introducir de forma muy sencilla los elementos más básicos de la corriente hermenéutica en la filosofía del siglo XX (W. Dilthey, M. Heidegger, H. G. Gadamer). La comprendimos como "disciplina de la interpretación", que trata de comprender textos —entendiendo por texto no sólo el escrito, sino que también hay "textos hablados" e incluso "textos actuados". Así pues, el objetivo de la hermenéutica es la interpretación, es decir, la comprensión del texto/discurso/acción. Una característica importante es que el texto a interpretar ha de poseer varios significados: de hecho, la experiencia base de la hermenéutica, así entendida, podríamos decir que es la de los malentendidos que se producen cotidianamente por la polisemia e inexactitud propias del lenguaje natural. Quedaron mencionadas algunas cuestiones clásicas es este contexto, por ejemplo: ¿es posible comprender a un autor mejor de lo que él se comprendió a sí mismo?; ¿se puede hablar de una interpretación perfecta y definitiva o sólo podemos disponer de una serie ilimitada de interpretaciones?; ¿cabe, al menos, mejorar en la interpretación de un texto, o sólo existen interpretaciones diferentes?

En la última sesión del curso tratamos algunos aspectos relativos a las tareas que la filosofía puede acometer en el presente y también en el futuro próximo: dilucidar los fines que verdaderamente merece la pena perseguir, dotar de criterios que nos permitan ejercer la crítica racional, argumentar y aducir razones como procedimiento para resolver los problemas que nos afectan a todos, proporcionar una estructura sistemática que fundamente y permita comprender las afirmaciones y argumentos particulares y, finalmente, ofrecer un saber integrador tanto respecto a la búsqueda de la verdad como en la orientación a los fines últimos de la vida humana.