CONFERENCIA

NUEVO SOCIALISMO
Y CRISTIANOS DE IZQUIERDA

Rafael Díaz Salazar

(Resumen de Pedro J. Navarro)

 

El profesor de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Díaz-Salazar publicó a finales de 2001 su último libro Nuevo socialismo y cristianos de izquierda (Ediciones HOAC), en el que analiza la relación entre cultura religiosa del cristianismo de liberación y la cultura política socialista, explora las aportaciones de instituciones y movimientos cristianos a la construcción de un nuevo socialismo y estudia el ‘diseño’ de una política socialista hacia el mundo cristiano. Rafael Díaz-Salazar pronunció una conferencia sobre el mismo tema de su trabajo, en un acto organizado conjuntamente con la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) de la diócesis de Cartagena el 28 de febrero de 2002.

A juicio de Díaz-Salazar, la religión es un factor decisivo para comprender la realidad del mundo. El proceso de globalización nos ha demostrado que la secularización occidental no es la regla, sino la excepción. El mundo está lleno de religión, y de manera independiente a la actitud personal que se tenga, ha vuelto a la escena internacional, y hoy no comprender los fenómenos religiosos es no comprender el mundo. Ahora bien, en nuestro espacio cultural son malos tiempos para la religión y la política. De hecho, en todas las encuestas, cuando se pregunta a los ciudadanos sobre su posición con respecto a las cuestiones importantes de la vida del país, la mayor parte de ellos lo que menos valora son las instituciones religiosas y políticas. ¿Y por qué? Pues porque vivimos en una sociedad de la banalización, la de la ‘Operación Triunfo’, y cada vez más individualista. La religión aborda el problema del sentido más profundo de la vida y la política el de la primacía de lo colectivo, por lo que las personas religiosas o las que asumen el compromiso político son contraculturales, porque no están en sintonía con la cultura dominante. Este sociólogo piensa que una sociedad civil robusta sólo va a ser posible con una vuelta a las religiones.

Sobre la posibilidad de una relación amable entre el nuevo socialismo y los cristianos de izquierda le lleva a recordar que lo que pretende con su último libro es desvelar una parte oculta de la realidad de la reciente historia de España, en la que los cristianos de izquierda han sido una pieza básica y fundamental, no sólo en los últimos tiempos sino desde los años 40. Pretende mostrar la importancia social, cultural, política y religiosa que han tenido y tienen estos cristianos. Estamos también en una coyuntura política muy marcada por un proceso de renovación, tanto en la dirección del PSOE como en Izquierda Unida, y es curioso que en esta fase, ambas formaciones empiezan a tener una política de aproximación al mundo cristiano. Este hecho es muy normal en Europa, donde la mayor parte de los partidos de izquierda tienen relaciones cordiales e intensas, no sólo con los llamados cristianos de izquierda, sino con las propias instituciones religiosas. España es un país muy peculiar. Aquí hemos pasado del nacional-catolicismo a una especie de "laicismo rancio". Por ello la izquierda quiere reconciliarse con la realidad y abrirse al mundo cristiano y hay condiciones muy buenas para que esto se haga. IU tiene una tradición que viene del PCE, que desde los años 70 incorporó la cuestión cristiana como importante para la acción política.

Hemos de recordar que en el ideario de Izquierda Unida, en su Tercera Asamblea, se reconoció que el humanismo cristiano era una de las culturas públicas de la organización. Y en el PSOE, que es un partido que ha tenido una política más débil hacia el mundo cristiano, ha surgido un fenómeno que yo, desde el punto vista sociológico, considero que es muy importante, como es el de la creación de una red de cristianos en el PSOE. Se han realizado ya tres encuentros y recientemente se ha publicado un libro con un prólogo de José Luis Rodríguez Zapatero, sobre las relaciones entre el PSOE y mundo cristiano. Creo, por tanto, que se están poniendo las bases para normalizar las relaciones con la izquierda de este país.

Este sociólogo de las religiones considera que uno de los déficit culturales profundos que tiene España es el de la laicidad. Vivimos en una sociedad que bascula entre el confesionalismo y el laicismo, entre el intento de presentar determinadas cuestiones por parte de la jerarquía eclesial, como generales para todo el país, apelando a acuerdos internacionales que se suscribieron en una coyuntura política muy determinada. Frente a ese confesionalismo está una cultura de izquierdas laicista, que intenta situar el terreno de lo religioso en la esfera privada, lo cual desde el punto de vista sociológico es una barbaridad, porque la religión tiene una dimensión pública. Desde ambas posiciones hay que descubrir la laicidad, que parte de una tesis según la cual en una sociedad democrática ninguna filosofía o religión pueden imponer sus posiciones, por muy mayoritaria que sea… a la vez que una sociedad sólo se puede construir en el encuentro de diversas tradiciones, que no pueden ser privatizadas, sino en la esfera pública, que deben volcar lo mejor de sí mismas para construir el bien común. Hay déficit, por tanto desde ambas instituciones. También es cierto que en el terreno de la izquierda no son tan mayoritarios los laicistas, lo que pasa es que son los que más se pronuncian. Ha habido una especie de privatización forzada del discurso cristiano en ámbitos de izquierda, porque se ha introyectado la cultura laicista como cultura dominante. Por ello es muy positiva la emergencia de estos cristianos de izquierda que quieren una presencia pública como tales en organizaciones de izquierda. Otro capítulo son las demandas corporativas de la institución eclesial, que generan también conflictos.

La realidad española es contemplada por este analista con sorpresa. Lo que le parece tremendo en nuestro país es el hecho de cómo se selecciona la agenda del diálogo entre Iglesia y Política, o Iglesia y sociedad, desde los medios de comunicación, porque hay una realidad eclesial riquísima que nunca aparece. Los temas eclesiales que aparecen son los de la financiación, la enseñanza de la religión o la regulación del matrimonio y de la sexualidad. Eso no refleja la realidad de la Iglesia. Lo que hoy reclaman grandes sectores de la Iglesia, del pueblo de Dios, es que los temas de preocupación de los católicos españoles son mucho más plurales, como sus propias acciones. Por eso, cuando se analiza sociológicamente el catolicismo español se observa una escisión entre la vida de las iglesias locales y de muchos obispos, y el discurso público que gira en torno a tres o cuatro temas. Lo que está en cuestión también es la imagen corporativa de la Iglesia española, porque debe plantearse su modo de producción y de generación de un discurso. Como sociólogo, le parece grave la absoluta concentración del discurso, opinión y toma de decisiones por parte de la Iglesia católica.