Curso

CUESTIONES CANDENTES EN BIOÉTICA

Emilio Martínez Navarro • Diego García Capilla

 

El curso se centró en algunos dilemas éticos planteados en el ámbito de la biomedicina contemporánea. Se propuso una metodología de trabajo consistente en repartir el tiempo de cada sesión en dos mitades; la primera dedicada a una exposición teórica por parte de los coordinadores, y la segunda, a una discusión con base en textos que se proporcionaron oportunamente a los y las participantes.

Desde la primera sesión se intentó dar respuesta a la pregunta: ¿Por qué ahora la bioética? Esta pregunta apuntaba al hecho de que los problemas éticos planteados a la biomedicina y al mundo sanitario de nuestros días se han convertido en un punto de confluencia de diferentes tradiciones, heterogéneas entre sí, dando como resultado una situación históricamente nueva, con repercusiones epistemológicas e institucionales. La Bioética es una disciplina reciente, con una breve historia en la que se puede delimitar su principio, las causas que determinaron este nacimiento, y la evolución que ha tenido hasta el presente. El grupo congregado en la primera sesión discutimos sobre dos textos relacionados con estas cuestiones del por qué aquí y por qué ahora (de la bioética). Para ello contábamos con textos de Diego Gracia y de G. Hottois. A través de esas aportaciones se profundizó en el concepto operativo de la Bioética como disciplina en la que se aborda la dimensión ética de las cuestiones suscitadas por el poder de intervención tecnocientífica en el ámbito de la vida orgánica.

En la segunda sesión se puso de manifiesto que la Bioética busca una metodología propia, que se está desarrollando todavía en la corta historia de esta disciplina como una nueva forma de aproximación a los problemas éticos suscitados en el ámbito de la biomedicina. Pero esta nueva metodología no es unidireccional, sino que resulta de la confluencia y de la polémica entre diferentes y heterogéneas perspectivas a la hora de afrontar los nuevos retos de la biomedicina. Nos referimos, fundamentalmente, al método deontológico o principalista y a sus orígenes a partir del informe Belmont (1974-1978), así como a la obra de Beauchamp y Childress Principios de Ética Biomédica, en la que se recogen los cuatro principios de la bioética: no-maleficencia, beneficencia, autonomía y justicia. Y, en segundo lugar, al procedimiento casuístico (tradición utilitarista), representado fundamentalmente por Jonsen y Toulmin (que también participaron en la elaboración del Informe Belmont). Finalmente, es de referencia obligada el método propuesto por Diego Gracia que intenta combinar lo positivo de los métodos anteriores y hace una síntesis metodológica en tres apartados: el sistema de referencia, los esbozos morales y las consecuencias de los actos. Se comentaron textos de Diego Gracia y de otros autores anteriormente mencionados para abordar la perspectiva de la bioética como disciplina abierta al diálogo interdisciplinar e intercultural.

Cuestiones de gran actualidad en la bioética contemporánea son las que atañen a los problemas éticos planteados en torno al principio y al final de la vida humana. La exposición teórica abordó las distintas formas de entender la vida: desde la perspectiva de la sacralidad, la vida es sagrada, pero esto presupone una creencia metafísica, ya que el principio de sacralidad no tiene demostración fuera de la fe. La segunda perspectiva es la llamada "vida de calidad": una posición opuesta a la anterior y que supone una moralidad no presidida por la sacralidad de la vida. En el ámbito académico y en el debate doctrinal entre posiciones éticas relevantes, estas dos posiciones son antagónicas y resulta imposible un acuerdo entre ellas. En cambio, en el ámbito de la regulación legal existen distintas posibilidades en relación con estos problemas éticos del principio y final de la vida humana, que van desde la prohibición absoluta a la permisividad total, pasando por posturas intermedias entre las que podemos citar la no penalización o las regulaciones minuciosas. El debate entre los participantes se llevó a cabo en torno a documentos referentes a la legalización de la eutanasia en Holanda desde principios de 2002. En el debate se profundizó algo más en la clarificación de las posturas y argumentos que defienden las dos posiciones expuestas anteriormente, así como en la posibilidad de posiciones intermedias.

Otro tema de actualidad al que se le dedicó una sesión fue el debate ético en torno a las aplicaciones médicas de la ingeniería genética. Se trata de dar respuesta a dos interrogantes centrales: 1) ¿Es el embrión (o el feto) una persona? y 2) ¿Tiene el embrión valor moral intrínseco que nos imponga la exigencia de proteger su vida? Para ello resultó adecuado abordar el concepto de persona desde el punto de vista filósofico, distinguiendo, como hacen autores relevantes en la materia, entre cuatro nociones de persona: la noción biológica de persona, la noción de persona potencial , la noción metafísica de persona y la noción de persona moral. Las herramientas conceptuales que aportan algunos trabajos publicados por autores contemporáneos, fueron de gran utilidad para avanzar hacia una posible respuesta a las preguntas planteadas.

Una dimensión que no podía faltar en este curso era la institucional: la reciente y creciente aparición y regulación legal de comités cuyo objetivo es la deliberación sobre las cuestiones propias de la Bioética. Se introdujo la información pertinente sobre los diferentes tipos de comités de Bioética, con sus correspondientes objetivos y limitaciones. Se abogó por la defensa del carácter multidisciplinar y de representación plural de estos comités, así como por la defensa de la deliberación como procedimiento, dando así respuesta a las demandas de una sociedad plural que aspira, supuestamente, a garantizar cada día mejores niveles de disfrute de los Derechos Humanos y de calidad de vida para todos.

El curso estuvo organizado en cinco sesiones: una por semana de hora y media de duración. El grupo de participantes resultó ser muy heterogéneo, con participación de diferentes profesionales (medicina, biología, psicología y otros) y estudiantes. La participación fue muy desigual y la asistencia a las sesiones fue sensiblemente irregular. No obstante, los coordinadores consideramos que los objetivos generales del curso se cubrieron suficientemente, dando oportunidad de información, formación y debate abierto en los temas que hemos indicado. Unos temas que no admiten la solución fácil ni el dogmatismo estéril, sino que requieren, precisamente, de lo que trató de aportar este curso: información relevante, reflexión serena y rigurosa, deliberación abierta, diálogo respetuoso. En definitiva, la propia metodología de la Bioética nos abre al horizonte de la investigación comunitaria en la que estamos comprometidos.