OCIO, CONSUMO Y TERRITORIO:
EL PARQUE TEMÁTICO
TERRA MÍTICA

Fernando Díaz Orueta

(Publicado en Página Abierta Julio 2002
núm. 128, año 12, p.12-15)

 

 

El parque temático Terra Mítica, inaugurado en julio de 2000 junto a la ciudad de Benidorm (Alicante), forma parte de una apuesta a gran escala de diversos sectores económicos y políticos y de las autoridades autonómicas y municipales, que impulsan una opción estratégica orientada a convertir el País Valenciano en uno de los principales centros de ocio y entretenimiento de Europa. La valoración del desarrollo de Terra Mítica que se realiza a continuación debe entenderse en un contexto muy condicionado por las profundas transformaciones que están experimentando las ciudades contemporáneas. En ellas, la especialización en actividades de entretenimiento, de ocio y, en un sentido amplio, de consumo, ha llegado a constituirse en un rasgo fundamental del proceso de estructuración territorial.

LA CRÍTICA CULTURAL DE LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA

A partir de los años ochenta, y de manera más marcada desde principios de los noventa, el crecimiento del consumo cultural (arte, gastronomía, moda, música, turismo) y las industrias que lo sostienen han ido dando cuerpo a la llamada economía simbólica de la ciudad(1)

La concentración en unas cuantas ciudades (Los Angeles, Nueva York, Tokio, Londres, etc.) de las sedes directivas de ciertas empresas, de las compañías de marketing o, en general, de todo tipo de centros de innovación, refuerza las economías urbanas. Zukin (1995) señala cómo los museos de arte, las boutiques, los restaurantes y otros lugares de consumo especializado crean el espacio social adecuado para el intercambio de ideas y negocios. Las prácticas cotidianas urbanas se ven cada vez más orientadas hacia el ocio, mayoritariamente programado y reglamentado.

Dado que la impronta Disney inspira muchos de los rasgos del nuevo modelo urbano, resulta necesario resaltar los aspectos más característicos de esta experiencia. Los primeros parques temáticos de Disney abrieron sus puertas a principios de los años setenta en Anaheim y Orlando. Más tarde, ya en 1992, llegaron a Europa, concretamente a las cercanías de París (Eurodisney). Poco a poco, la presencia de Disney se fue ampliando a otros campos de actividad como la salud, la educación o los negocios inmobiliarios.

Disney World reúne los elementos esenciales del tipo ideal de nuevo espacio público: la cultura visual, el control espacial y el mantenimiento privado. La entrada del público a Disney World está mediatizada por el pago de una entrada. Disney cuenta con sus propias reglas y su propio vocabulario, llegando a establecer, como ha señalado Zukin, una cultura propia del consumo. En realidad, una fórmula cultura] que presenta un mundo donde las luchas por el poder y los conflictos sociales se han eliminado. Disney provee su propia seguridad y sus trabajadores de limpieza. El ejemplo de Disney World ha sido copiado no sólo en el mundo de los parques temáticos, sino también en la planificación urbana(2).

Donaire(3) señala cómo la lógica del parque temático se ha trasplantado a muchas de las operaciones urbanísticas que recientemente se han llevado a cabo en los puertos (Baltimore, Montreal o Barcelona, por ejemplo) e, incluso, en los centros comerciales. El ejemplo habitualmente más citado para comprender hasta dónde puede llegar la grandilocuencia de estas intervenciones urbanas es el West Edmonton Mall en Edmonton (Alberta, EE UU). Además de contar con 800 tiendas, dispone de un hotel temático, la reproducción de un bulevar europeo o de una noche en Nueva Orleans, un inmenso parque acuático interior, una pista de hielo, un parque de atracciones, un delfinario, un recorrido submarino real, un pequeño campo de golf, una capilla y un casino.

EL CONTEXTO TERRITORIAL DE TERRA MÍTICA

El continuo urbano que se extiende a lo largo de la práctica totalidad del litoral mediterráneo español encuentra en el País Valenciano una de sus expresiones más características. En la actualidad, se está realizando una apuesta estratégica dirigida a la consolidación del País Valenciano, y del litoral alicantino en particular, como la oferta de ocio y turismo más importante de España y una de las principales de Europa. De todas las operaciones, la más importante es el parque temático Terra Mítica.

Si fuera posible referirse a la cultura urbanística de una determinada ciudad o territorio, en Alicante cabría decir que ésta viene marcada por el culto al crecimiento. Aunque en los Gobiernos municipales y autónomo se han sucedido partidos de distinto signo político, sin embargo existe una coincidencia de fondo en la forma de entender cómo debe producirse el crecimiento urbano(4). Durante los ochenta y los noventa, la colonización territorial ha continuado, si acaso con algunas variaciones en los tipos de edificación utilizados.

El ejemplo de crecimiento urbano más acelerado, con la construcción de una gran ciudad en pocas décadas, es el de Benidorm, uno de los principales destinos turísticos de Europa(5). El aprovechamiento intensivo del suelo, con la proliferación de torres elevadas y una hiperespecialización turística, ha dado lugar a un modelo de desarrollo urbano muy específico que, paradójicamente, es presentado en la provincia como un ejemplo a seguir. El éxito se mide en número de visitantes y evolución de la actividad constructiva, dejando, por supuesto, en un segundo plano el elevado coste medioambiental y las enormes contradicciones territoriales que genera un monstruo urbano de estas características. Todo lo que no sea crecimiento es identificado como crisis.

TERRA MÍTICA O EL CORPORATE WELFARE A LA ESPAÑOLA(6)

En el otoño de 1996, algo más de un ano después de la toma de posesión del nuevo Gobierno autónomo, un grupo de empresarios de la ciudad de Benidorm propone al presidente de la Generalitat Valenciana la posibilidad de impulsar un parque de atracciones que se ubicaría en la localidad, y que se convertiría en un aliciente más a añadir a sus atractivos turísticos. El presidente de la Generalitat, antiguo alcalde de la ciudad, desde la que se catapultó políticamente, acogió con entusiasmo la idea, a la vez que transformaba el modesto proyecto inicial en algo mucho más ambicioso: la construcción de un gran parque temático, capaz de competir con las principales instalaciones de este tipo existentes en Europa y que sirviese para animar la actividad constructiva y turística en la zona(7).

Pero el camino iniciado no fue fácil. El desarrollo de una obra de esta magnitud levantó grandes interrogantes: ¿era realmente necesaria?, ¿dónde se ubicaría finalmente?, ¿quién y cómo financiaría la actuación?, ¿cuál debería ser el nivel de implicación de las Administraciones públicas?, ¿qué consecuencias provocaría sobre el conjunto del entramado urbano afectado?

La decisión inexorable de sacar adelante el proyecto se ha intentado justificar a partir de una supuesta demanda social masiva. El 21 de octubre de 1997, fecha de la presentación oficial de Terra Mítica(8), el presidente autonómico afirmaba: «[el proyecto] será motivo de orgullo para la Comunidad Valenciana, para una sociedad que lo venía reclamando con insistencia y una actuación de la que nos sentiremos todos especialmente satisfechos y felices» (El País, edición Comunidad Valenciana, 22 de octubre de 1998).

El desarrollo del parque se ha asegurado a través de la creación de una sociedad pública. El proyecto original contemplaba sucesivas ampliaciones de capital que fueran haciendo aumentar el peso de la iniciativa privada hasta la práctica desaparición de la presencia pública(9). Dicha sociedad fue encargada de la gestión de las 950 hectáreas de suelo reservado en los términos municipales de Benidorm y Finestrat. De ellas, unas 150 hectáreas se conservarían, en principio, como zona de pinares en reserva(10).

En diciembre de 1997 se presentó el Plan Especial del Parque Temático Terra Mítica. El plan, encargado por la Consellería de Urbanismo y Obras Públicas, recogía todas las actuaciones que se debían realizar en los terrenos expropiados. No sólo se contemplaba el parque temático, sino también las carreteras, las actuaciones de reforestación, los equipamientos de diverso tipo, las urbanizaciones, las redes de suministro de energía eléctrica, agua y gas, etc. En total, se habla de una inversión de 1.101,5 millones de euros en 12 años, a partir del 20 de febrero de 1998, momento en que se colocó la primera piedra(11).

A pesar de que existe una gran opacidad sobre los resultados económicos reales del parque, lo cierto es que a lo largo de todo el año 2001 el malestar fue creciendo entre los accionistas e inversores privados en Terra Mítica. Tras el primer año de funcionamiento (julio de 200 l), se admitía oficialmente un déficit de 3 millones de euros, pero la cifra, mucho más fiable, fruto de la realización de una auditoría de carácter independiente, lo situaba en 27 millones. La desviación del gasto respecto al previsto inicialmente ascendía a más de 87 millones de euros. A todo esto había que añadir la investigación abierta por la Unión Europea, bajo la sospecha de que el desarrollo del parque ha contado con ayudas públicas irregulares. Por ello, y a pesar de que desde el Gobierno valenciano y desde la dirección del parque se negase que el proyecto estaba atravesando una situación muy compleja, a lo largo del año 2001 se intensificaron las gestiones para llegar a un acuerdo con la multinacional Paramount que asegurase la viabilidad futura del proyecto. De este modo, se vino a reconocer, implícitamente, la precipitación con la que se había gestado inicialmente el parque.

El acuerdo llegó en octubre de 2001, pero, dada la situación extrema en la que se encontraba el parque, las condiciones aceptadas fueron muy desfavorables. Desde el 1 de enero de 2002, Paramount asumió en exclusiva decisiones fundamentales en su diseño futuro. El contrato firmado por cuatro años, ampliable a otros cuatro, supone que durante los dos primeros años Paramount recibirá 4,2 millones de euros por ejercicio y 3 millones más cada uno de los dos siguientes. La empresa, que podrá sumarse al accionariado del parque antes de 2004 si así lo estima oportuno, se hace cargo también de la seguridad, el mantenimiento, la explotación, los restaurantes, las tiendas, la formación, la gestión de calidad, las atracciones, la plantilla, el departamento comercial, la mercadotecnia, los precios de las entradas, la publicidad, la promoción y el desarrollo de todo tipo de productos y servicios. Además, Paramount recibirá el 3% de la venta de sus propios productos y una retribución equivalente por la llamada "optimización de beneficios y resultados". Paramount, en principio, no aportó capital.

MODELO TERRITORIAL Y OCIO

A pesar del corto tiempo transcurrido desde la puesta en marcha del proyecto, ya resulta posible observar algunos de sus primeros efectos. Su contundencia permite valorar la gran magnitud de la apuesta realizada. En noviembre de 1997, el Ayuntamiento de Finestrat, municipio cuya población apenas superaba los 1.200 habitantes censados, recalificó 300.000 metros cuadrados de terreno libre de edificaciones hasta la fecha, convirtiéndolo en suelo terciario destinado en el futuro a instalaciones hoteleras, bares, restaurantes, discotecas y locales de ocio. Desde el Ayuntamiento se discute intensamente sobre el futuro del municipio, planteándose hasta 2007 una multiplicación de su población por seis respecto a la que contaba en 1997, con la construcción de 10.000 viviendas. En noviembre de 2000 se modificó el planteamiento, y se otorgó todavía una mayor permisividad de usos y de edificabilidad. La misma onda está afectando a La Vila Joiosa, La Nucía y L'Alfàs del Pi, otros municipios próximos al parque.

Terra Mítica ha dejado notar su presencia sobre los precios de la vivienda en Benidorm. En poco más de seis meses, a partir del anuncio de la construcción del parque, el precio subió en un 20% (Sociedad de Tasación). A las expectativas generadas por el parque, se ha venido sumando, como ha ocurrido en otras zonas, el afloramiento de dinero negro ante la puesta en marcha del euro en enero de 2002. El suelo edificable se ha agotado en Benidorm diez años antes de lo previsto. Si entre 1997 y 2000 se construyeron en la ciudad casi 5.000 viviendas, para el periodo que va de 2000 a 2004 se calcula un total de 7.000 nuevas viviendas. Ante la gran demanda, se han comprado suelos también en municipios próximos, lo que augura cambios urbanísticos importantes que se traducirán en una intensificación del proceso urbanizador de corte especulativo en la franja litoral.

La satisfacción del sector con la coyuntura vivida estos años es muy elevada(12). La consultora Arthur Andersen, en un estudio comparativo entre varios parques temáticos españoles realizado en 2001, concluía que Terra Mítica era el parque más volcado a la actividad inmobiliaria: el 89% de los terrenos incluidos en su zona de influencia se destinaban a este uso. A la vez, Arthur Andersen también destacaba el fuerte impacto del proceso especulativo sobre los precios de la vivienda que, en determinadas zonas, habían llegado a duplicarse desde 1997.

El apresuramiento en el diseño del proyecto tampoco ha permitido que se lleve a cabo un debate sosegado sobre el abastecimiento de agua al parque y a todos los desarrollos urbanos que éste generará. La presión creciente para que se aceleren las obras del trasvase del río Juear al Vinalopó debe entenderse en ese contexto de creciente consumo de agua en una zona extremadamente árida(13). Paradójicamente, en la publicidad del parque se destaca mucho la presencia de amplias zonas verdes e incluso la construcción de campos de golf, como indicadores de la preocupación medioambiental que mueve a sus promotores.

Detrás de Terra Mítica se dibuja una operación urbanística de largo alcance que va mucho más allá del entorno inmediato a la zona elegida. El crecimiento inducido de los precios de la vivienda, unido al boom especulativo generado y a la insostenibilidad ecológica del proyecto, consolida el viejo modelo de desarrollo urbano en la costa de Alicante, más preocupado por la obtención de grandes plusvalías a corto plazo que por la habitabilidad del territorio.

Una decisión como la adoptada, de tanta importancia socioeconómica y territorial, ha sido implementada sin poner en marcha el más mínimo canal de participación ciudadana. No se ha discutido ni un minuto sobre la oportunidad o no de la realización de esta macrointervención, sobre el papel cumplido por el sector público en toda la operación, sobre sus consecuencias ambientales; ni siquiera se han exigido responsabilidades a sus gestores por los retrasos en la marcha de las obras o por la más que discutible decisión de insistir en el impulso de un parque temático respecto a cuyo futuro dudan incluso personas y grupos que no se oponen por principio a este tipo de operaciones. Del mismo modo que está ocurriendo con el desarrollo de otras grandes actuaciones (por ejemplo, la construcción del Tren de Alta Velocidad Madrid-País Valenciano), la pretensión es que la sociedad asuma las decisiones tomadas como si se tratara de las únicas posibles.

Fernando Díaz Orueta es profesor titular de Sociología de la Ciudad
(Universidad de Alicante)


1. Al respecto, S. Zukin, 1995, The cultures of cities, Oxford: Blackwell; S. Zukin, 1998, "Urban Lifestyles: Diversity and Standardisation in Spaces of Consumption", Urban Studies, nº 15, pp. 825-839; J. Hannigan, 1998, Fantasy City: Pleasure and Profit in the Pastmodern Metropolis, Londres: Routledge.

2. Así ocurre en Orlando, donde Disney abrió uno de sus primeros centros en 1971. La región metropolitana de Orlando se ha ido contagiando de la realidad virtual de Disney World. La imagen que Disney proyecta ha sido aprovechada para favorecer el crecimiento económico de la región. Pero esta realidad virtual está escondiendo problemas importantes: la naturaleza precaria e inestable de muchos de los empleos generados; la escasez e inadecuación de las nuevas escuelas debido a la baja recaudación de impuestos; la contaminación de los lagos como consecuencia del laissez faire en materia económica y medioambiental, etc. Todo ello va acompañado de una política de seguridad con caracteres muy autoritarios, basada en una fuerte presencia policial.

3. J. A. Donaire, 1998, "La geografía del turismo después del fordismo: turistas en las fábricas, en las fábricas, turistas en los centros comerciales", Sociedade e Territorio, nº 20, pp. 55-68.

4. Sobre el modelo de desarrollo urbano alicantino y su evolución reciente, F. Díaz Orueta y M. L. Lourés, 1998, "Exclusión social y desarrollo urbano", VI Congreso Español de Sociología, A Coruña.

5. En mayo de 2002, Benidorm contaba con 37.000 plazas de hotel, además de unas 159.000 en apartamentos turísticos. La ciudad supera al potencial hotelero de países enteros, como Bélgica, Finlandia o Egipto (El País, edición Comunidad Valenciana, 26 de mayo de 2002). Su población de derecho supera los 50.000 habitantes. Sin embargo, debido a la fuerte desestacionalización del turismo, la cifra real de habitantes es mayor durante todo el año.

6. A partir de la experiencia estadounidense, algunos autores han destacado la insistencia con la que diferentes medios llaman la atención sobre la dependencia de la underclass respecto al Estado de bienestar (por ejemplo, H. Sklar, 1996, "Scapegoating and Slander: Blaming the Poor for Poverty", The Ecologist, vol. 6, nº 4, pp. 185-196). Los intereses de los trabajadores, las mujeres y la población negra que necesita apoyo público, son considerados particulares, más allá de que, en conjunto, supongan una parte muy importante de los ciudadanos. Mientras tanto, los intereses económicos de un reducido grupo de personas, vinculados a la actividad empresarial, se confunden con el interés nacional. El gasto público en ayudas, subsidios, contratos públicos bajo condiciones muy lucrativas e incentivos fiscales a las grandes empresas privadas, es mucho mayor que el otorgado a los sectores sociales empobrecidos. Sin embargo, siempre se destaca la dependencia respecto al Estado de estos últimos y nunca la del empresariado.

7. Atendiendo a las declaraciones de los propios responsables políticos de la Generalitat, el modelo perseguido para el País Valenciano es, precisamente, el de Orlando.

8. El nombre hace referencia a las civilizaciones mediterráneas que se encuentran en forma de atracciones en su interior: Africa, el bazar de los sueños; Grecia, el lugar de los Dioses; Roma y la frontera; Iberia, la orilla cálida, y Las Islas, el gran viaje de Ulises.

9. El proceso avanza mucho más lento de lo previsto debido a las dudas que el proyecto plantea a los inversores privados.

10. Esta zona próxima a Benidorm, pero retirada unos kilómetros de la costa propiamente dicha, ha venido sufriendo en los últimos años una enorme presión. Los incendios forestales no han sido un fenómeno extraño, y han deteriorado un espacio que podía haberse constituido como un posible pulmón vegetal para una urbe como Benidorm, crecientemente congestionada.

11. En agosto de 1999, el Gobierno valenciano decidió modificar este plan. Implícitamente, debió reconocer que, en su momento, se había actuado con prisas y que, por tanto, era necesario introducir importantes variaciones. Entre las más destacables estarían los cambios en las carreteras internas para adecuar el trazado al terreno, la modificación de vías pecuarias, la ubicación de la planta de transferencias de residuos sólidos urbanos (sobre un espacio, en principio, destinado a zona verde), el aumento de la extensión del suelo destinado a ocio y naturaleza para dar cabida a varios macrocomplejos y las modificaciones en el suelo urbanizable previsto en Finestrat. Una vez más, en enero de 2001, se produjo una nueva modificación, sin cumplir ni siquiera con las resoluciones del propio Gobierno valenciano, que obligaban a llevar previamente el proyecto a exposición pública. Los cambios introducidos facilitan el desarrollo de multicines, boleras, salas de realidad virtual, juegos, locales de espectáculos, pubs, restaurantes, etc. (Información, 1 de febrero de 2001).

12. En febrero de 2001, Eduardo Zaplana, presidente de la Generalitat Valenciana, recibió el premio "Exito Inmobiliario", otorgado por la revista Negocio Inmobiliario. Tal y como recogían medios de comunicación, el premio le había sido entregado por «el significativo impulso de la Generalitat Valenciana a Terra Mítico y la Ciudad de las Artes v las Ciencias, dos iniciativas de carácter público que han influido en el desarrollo inmobiliaria de la Comunidad Valenciana».

13. Sobre la utilización del agua orientada a un desarrollo turístico especulativo en la Costa Blanca, C. Arribas, 2000, "Trasvase Júcar-Vinalopó", El Ecologista, nº 23, pp.56-57.