CUANDO HARRY POTTER SE CONVIERTE EN UNO DE NUESTRO BARRIO

Apuntes para una reflexión sobre la cultura en la era de la globalización

MARÍA JOSÉ LUCERGA
Foro I. Ellacuría (Murcia)

 

En primer lugar, tal vez sea conveniente explicar qué pinta una filóloga hablando de la globalización y dejar claro que no soy en absoluto una experta en el tema. Por supuesto, me interesa porque me atañe como miembro de una comunidad que vive según sus pautas y que siente que su modo de vida está cambiando sin tener demasiado claro hacia dónde. Por otra parte, mi profesión –soy miembro del equipo creativo y redactora de una agencia de publicidad- me mantiene en contacto con tres de los principales signos de identidad de esta sociedad emergente: el mercado, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías. De hecho, cada vez estoy más convencida de que el publicitario es el discurso que mejor expresa las implicaciones culturales del modelo de globalización imperante.

Junto a todo ello, en el Foro Ignacio Ellacuría hemos dedicado algún tiempo a reflexionar sobre este asunto y es un fragmento de esa reflexión, tal y como yo la he interpretado, el que he puesto por escrito en estas líneas. Probablemente no voy a decir nada demasiado nuevo, ya que se han llenado muchas páginas hablando de las relaciones entre globalización y cultura. No obstante, creo que todavía resulta difícil elaborar un análisis definitivo de un fenómeno tan multiforme, tan reciente y tan ligado a nuestra vida cotidiana.

SOBRE LA CUESTIÓN DE LOS EFECTOS

A mí particularmente no me gusta demasiado el término "efecto" porque proviene de una lógica causalista y unidireccional que puede impedirnos comprender el carácter complejo, dinámico y circular de las relaciones sociales. Aunque es evidente que todos estamos sintiendo el peso de la globalización en nuestras vidas y que ésta impone una desigualdad cada vez mayor entre personas y grupos, ninguno -ni siquiera las víctimas- somos meros receptores pasivos y, si lo somos, nuestra propia pasividad incide activamente en el funcionamiento del sistema. Es más, pienso que el convencernos de que sólo podemos ser ganadores o perdedores de la globalización ha sido uno de los grandes logros de sus defensores y una de las principales bazas que les permite seguir manteniendo las cosas como están. Por eso prefiero hablar de relaciones entre globalización y cultura, más que de causas y efectos.

Ahora bien, este tema puede plantearse desde ópticas diferentes, según sea la pregunta clave que nos hagamos:

1.- Podemos preguntarnos sobre la relación de la globalización con LA CULTURA, con nuestro sistema de percepción y construcción de la realidad, con la formación de nuestros valores, premisas y creencias. Es decir, con el proceso de adquisición de nuestra identidad individual y social.

2.- Podemos preguntarnos sobre sus huellas en lo que hoy llamamos PRODUCTOS CULTURALES, indagando sobre las estructuras, temas, valores, personajes, lenguajes, géneros o estilos del cine, los medios, el arte, la moda, … globalizados.

3.- Podemos finalmente interrogarnos acerca de la relación de la globalización con las DIFERENTES CULTURAS. ¿Avanzamos hacia una sola cultura global? ¿Se está imponiendo irremisiblemente el modelo occidental? ¿Existe acaso el modelo occidental? ¿Hay culturas en peligro de extinción? ¿Cómo podemos preservar la diversidad y la identidad sin caer en el atrincheramiento y sin provocar el éxodo cultural de los más jóvenes?

Obviamente, estos tres ejes están íntimamente ligados y los tres se trenzan y se destrenzan a lo largo de esta reflexión, pero me voy a centrar esencialmente en el primero, el que busca las formas de construcción cultural en el marco de la globalización.

Debo decir que mi visión de este fenómeno no es positiva, pero tampoco apocalíptica. No me gusta la dirección general que el mundo va tomando, sobre todo porque se están agrandando las barreras entre ricos y pobres y se está imponiendo la lógica del máximo beneficio sin que importe cómo alcanzarlo, pero también sé que la globalización está generando una nueva cultura y que ya no estamos a tiempo de volver atrás. Ni siquiera pienso que sea bueno intentarlo. Por el contrario, creo que hay que tratar de entender este nuevo universo y aprovechar algunas de sus claves para demandar otro tipo de sociedad global en la que se escuchen todas las voces. Nos apasione más o menos, Pikachu, Lara Croft, Harry Potter, la publicidad y los mensajes a través de los móviles forman parte de la identidad de los niños y niñas españoles, y de nada sirve negarlo.

 

LOS EJES DE LA GLOBALIZACIÓN Y SUS HERENCIAS CULTURALES

Cuando hablamos de globalización debemos atender a un conjunto de factores que operan de forma unida. Unos influyen sobre otros y tal vez no existirían sin los otros; no obstante, conviene distinguirlos para identificar con algo más de claridad quién hace qué en este campo. Comenzamos con el primero:


I.- UN SISTEMA ECONÓMICO QUE HOY MÁS QUE NUNCA OPERA A NIVEL MUNDIAL Y QUE ASPIRA A CONVERTIRSE EN LA ÚNICA FORMA DE VIDA DEL PLANETA.
Este nuevo capitalismo se caracteriza, entre otras muchas cosas, por lo siguiente:

Este tipo de capitalismo y su lógica inherente han impregnado nuestra cultura en varios planos. Éstos son algunos de los más significativos:

Esto significa que hay grandes ideas que jamás verán la luz por falta de medios. Y también genera una paradoja. Comentaba hace poco en una entrevista Juan Antonio Bardem que le resultaba difícil encontrar financiación para sus películas porque no entraban dentro de los gustos de la taquilla. Curiosamente, la taquilla se ha convertido en la salvaguarda de la industria cinematográfica nacional frente al invasor hollywoodiense. Si el cine español recauda habrá cine español pero, para que el cine español recaude, debe plegarse al mercado, lo que en la mayor parte de las ocasiones significa seguir las tendencias de las cinematografías dominantes. Otro de los síntomas más evidentes de esta dimensión mercantil es la consagración de la publicidad como arte.

- DE PROTAGONISTAS A ESPECTADORES: los ciudadanos estamos dejando de ser constructores de cultura para transformarnos en consumidores pasivos de una oferta que se diversifica para llegar a todos los públicos pero que a la vez resulta sospechosamente homogénea. La cultura es algo que otros hacen para que yo pase un buen rato y algo por lo que debo pagar. En otro orden de cosas, las nuevas tecnologías, que han abierto caminos creativos insospechados a los artistas, también están reduciendo la posibilidad de una recepción activa por parte del espectador, que con su participación interpretativa podía convertir cada obra en mil obras diferentes. Difícilmente el chaval que se haya educado viendo con sus propios ojos la Roma de Gladiator aceptará el pacto teatral de que tres sillas playeras son las gradas del Coliseo.

- LOS VALORES DEL MERCADO (individualismo, competitividad, maquiavelismo, egoísmo, afán de acumulación, despilfarro, ausencia de la noción de bien común) HAN PASADO A CONTAMINAR TODAS LAS FACETAS DE NUESTRA VIDA, conviviendo con sus contrarios que se mantienen como un horizonte ético deseable pero ingenuo, irrealizable e inútil a efectos de la vida práctica. La solidaridad está bien para que la enseñen en la escuela, pero no para la jungla real que hay fuera. Se genera así una cultura del sálvese quien pueda y del ande yo caliente, una cultura que conduce imperceptible e indefectiblemente a la explotación del prójimo en beneficio propio. Por otra parte, cada vez hay más oportunidades y opciones de consumo simbólico pero con más restricciones para el consumo material, al alcance éste de muy poca gente. Esta disfunción se está convirtiendo en la base de una frustración e insatisfacción generadoras de violencia social.

- También LA PROPIA EDUCACIÓN SE HA MERCANTILIZADO, ya no se orienta a formar personas sino a dar respuesta a las demandas del mercado. Se trata de conseguir técnicos eficaces que se amolden al engranaje sin preguntar por el sentido y las implicaciones de su tarea. La educación es vista como un medio para generar capital humano aunque los preámbulos de las leyes digan otra cosa e incluso aunque se exija a los docentes lo contrario, abocándolos a la esquizofrenia. Lejos de mí la ingenuidad de proponer una total separación entre educación y mercado pero tampoco soy partidaria de la identificación total y acrítica que se ha producido, sobre todo en los niveles superiores de la enseñanza reglada.

- EL DISCURSO DEL MERCADO, REPRESENTADO POR LA PUBLICIDAD, SE YERGUE EN DISCURSO DOMINANTE y en pauta de construcción para el resto de discursos sociales. El cine, las noticias, la música o la política se elaboran siguiendo el modelo publicitario, como mercancías que son y que hay que vender, al fin y a la postre.

 

II.- ESTE SISTEMA CONVIVE Y HA SIDO POSIBLE EN GRAN MEDIDA GRACIAS A UNA PROFUNDA REVOLUCIÓN TECNOLÓGICA Y DE LAS COMUNICACIONES que está cambiando nuestros modos de percibir el espacio, el tiempo y la propia realidad. Se trata sin duda de una transformación que ha supuesto grandes ventajas y ha abierto importantes puertas en muchos niveles. Pero desgraciadamente éstas sólo están siendo disfrutadas por una minoría y además se están utilizando predominantemente como instrumentos de explotación y de alienación. Por eso cada uno de sus grandes hallazgos presenta a la vez una zona de luz y otra de sombras:

- DESAPARICIÓN DE FRONTERAS: las redes informáticas han aumentado de forma espectacular nuestras oportunidades de información y comunicación. Nos llegan más datos, hablamos con más gente, oímos más voces, conocemos más culturas, lugares y experiencias. Pero ¿más significa también mejor? ¿Nos comunicamos mejor? ¿Conocemos mejor? ¿Nos informamos mejor? ¿Dialogamos mejor?

- REDUCCIÓN DEL TIEMPO A LA ACTUALIDAD: las nuevas tecnologías han impuesto el reino del ya, el espíritu del "tiempo real". Esta rapidez ha supuesto un incremento de la efectividad y un considerable ahorro de esfuerzos y dinero. Sin embargo, también ha traído consigo otras consecuencias:

a. Saturación de estímulos y mensajes que está provocando el colapso interpretativo y la reducción de la atención.

b. Pérdida de la perspectiva histórica: no hay pasado, no hay futuro.

c. Eliminación de la duración y del valor de la permanencia: se sacralizan el cambio por el cambio, el movimiento eterno, lo nuevo, lo joven. Nada peor para este mundo que ser un clásico. Se abandona antes de comenzar toda empresa que requiera tiempo. Nuestro conocimiento se vuelve impaciente.

d. Nacimiento de un nuevo modelo narrativo que no se basa en la secuencialidad sino en el encadenamiento de fragmentos. El spot televisivo se corona como paradigma de narración y el slogan como modelo de texto.

Todas estas características parecen en principio reñidas con la posibilidad de llevar a cabo una reflexión crítica sobre el mundo que nos rodea, pero desde mi punto de vista esto no es del todo cierto. Me parece que partiendo de este modelo y de sus pautas formales también se pueden aportar interesantes retratos de la sociedad que lo ha propiciado (pienso, por ejemplo, en películas como Happiness, Wonderland, Magnolia, Short Cuts, Réquiem por un sueño o Amores perros).

- ABSTRACCIÓN DEL ESPACIO: con el advenimiento de Internet, el espacio ha dejado de ser una cosa física, ya que la gran mayoría de las actividades económicas y cotidianas del mundo desarrollado se desenvuelven en esa nueva entidad llamada ciberespacio (leer la prensa, comprar entradas para el cine, pagar recibos, chatear sobre cómics o música con gente de confines remotos …). Este nuevo espacio virtual a menudo nos aleja y evade de la realidad circundante. Por otra parte, los nuevos medios crean espacios míticos a nuestra medida, santuarios perfectos donde podemos refugiarnos, con los que podemos interactuar y soñar o que al menos podemos entender en su totalidad porque suelen carecer de contradicciones y de notas discordantes. Pero también son espacios en los que cada vez participamos menos como constructores. En este sentido, se está produciendo una pérdida del poder creador de la fantasía. A medida que proliferan los mundos virtuales van desapareciendo los mundos posibles.

- DISOLUCIÓN DE LOS LÍMITES DE LO REAL: estamos asistiendo a un proceso que, al margen de las confusiones patológicas de los quijotes cibernéticos, conduce a una "desrealización" de nuestra experiencia con el consiguiente peligro del distanciamiento afectivo. El anuncio de BMW "Vivimos tiempos difíciles" expresa este proceso a la perfección, aunque sea para recordarnos que aún quedan unas cuantas cosas auténticas, como BMW. La comunicación en diferido, enormemente ventajosa en muchos aspectos, abre la puerta a otros no tan positivos:

a. El otro que no vemos (y que no sentimos): la obrera que hace las zapatillas deportivas en Filipinas, la familia que muere en la guerra de Afganistán, el nombre en clave de alguien con quien discuto en el chat pero al que no podré mirar a los ojos, …).

b. La sangre que no nos salpica (ficcionalización del sufrimiento).

c. La falsa sensación de camaradería y confianza inherente a las relaciones a distancia y propia de una afectividad adolescente, que presupone una igualdad que no siempre acepta las diferencias al pasar la prueba de la realidad.

d. Pérdida de la implicación con la realidad más cercana, puesta al mismo nivel que un videojuego.

e. Eliminación de la percepción de los signos propios de la comunicación no verbal, que son los que más transmiten los sentimientos (miradas, gestos, olores, tactos, voces, sonidos). ¿Cómo se puede detectar una mentira en la red?

f. Entronización de la imagen como modo principal de conocimiento: expansión de una cultura del éxtasis y el arrobamiento, en la que no caben la duda, la explicación o la crítica. Uno puede discutir sobre puntos de vista, pero no puede negar lo que los ojos ven.

A pesar de todos estos peligros, creo que las nuevas tecnologías también están desempeñando un papel fundamental en el nacimiento y desarrollo de redes de solidaridad, en el diálogo sobre intereses comunes, en el intercambio científico, artístico y cultural, en la difusión de voces minoritarias, en el contacto con nuevas culturas y experiencias.

III.- El ensanchamiento de los límites y el crecimiento de la complejidad hacen que nuestra visión y referencias acerca del mundo dependan cada vez en mayor medida de mediadores, en especial de los MEDIOS DE COMUNICACIÓN DE MASAS. Éstos, a su vez, se han incorporado al nuevo capitalismo mundial como actores protagonistas, convirtiéndose en corporaciones transnacionales que mercadean con la información y en los grandes creadores y difusores de esa pretendida nueva cultura global.

Los medios de comunicación son un gran mecanismo enculturador en nuestras sociedades actuales, por encima de la Escuela, la religión e incluso a veces la propia familia. No me parece que esto sea nada nuevo ni malo en sí mismo. La televisión ya ejercía ese papel en mi adolescencia y, de hecho, yo aprendí a ver cine y teatro a través de ella. Algunas cuestiones, sin embargo, eran entonces diferentes: la oferta era más reducida, la televisión y la radio eran servicios públicos con un peso educativo y cultural más directo y explícito, los medios no eran un producto que hubiera que hacer rentable ni estaban tan sujetos a intereses económicos (sí políticos, por supuesto); finalmente, el resto de las instituciones jugaban un papel mucho más decisivo que ahora. Lo que nos debe preocupar acerca de los nuevos medios de comunicación, aparte de su omnipresencia, son estas otras cosas:

  1. Los medios ocultan que tienen ideología, intereses y puntos de vista.
  2. Minimizan de cara al público su carácter de empresa que busca beneficios y su dependencia del mercado en forma de publicidad que les permite subsistir.
  3. Disuelven los límites entre información, espectáculo, mercado y realidad. El atentado contra las Torres Gemelas se convierte en una noticia que es a la vez vivida como un espectáculo que hace que los telediarios ganen audiencia y atraigan hacia esa franja horaria a mayor número de anunciantes. La crudeza real del acontecimiento se suma a su magnificación informativa y de repente estamos ante la única tragedia, la de mayor trascendencia, la que marcará un antes y un después en la historia mundial, la que justifica una respuesta que viola todas las leyes internacionales o la anulación de derechos fundamentales. ¿Dónde han quedado Ruanda, Sierra Leona, Timor Oriental, el propio Afganistán?
  4. Conciben su labor en términos primordialmente de entretenimiento, llenando la parrilla de una programación insulsa y estúpida que adormece las mentes y apoltrona los cuerpos. Esto no quiere decir que el ideal televisivo sea un canal temático de documentales, pero entre eso y el imperio de Parada, la FIFA, los concursos y las galas de José Luis Moreno hay muchas otras propuestas.
  5. Naturalizan las visiones que transmiten, proponiéndolas no como una lectura del mundo sino como el propio mundo en sí. La emblemática frase con que Ernesto Sáenz de Buruaga cierra sus telediarios "Así son las cosas y así se las hemos contado" podría ser el lema de la gran mayoría de los medios.
  6. Como la propia sociedad en que se mueven elaboran pequeños microcosmos donde cabe todo nuestro universo y en los que conviven valores contradictorios (un mismo personaje y en una misma serie puede al mismo tiempo pertenecer a una ONGD, ser un tiburón de las finanzas, engañar a su mejor amigo y poner una bomba en el bar de los colegas por un desengaño amoroso).
  7. Lejos de conducir al aislamiento, los medios hoy proporcionan nuevas oportunidades de socialización. ¿Cuáles si no son los temas de conversación que uno oye por la calle? El programa de anoche, el partido de fútbol, la portada del periódico, la exclusiva de la revista, …
  8. Y finalmente, dado que las empresas que son dueñas de las noticias o que producen programas son pocas y operan en todo el mundo, los medios transmiten visiones cada vez más reducidas y homogéneas, creando un simulacro de cultura que obvia la diversidad y la pluralidad de las sociedades a quienes se dirigen. Y lo que es peor, amenazan con hacer que los ciudadanos también las obviemos.

IV.- EN EL MARCO DE UNA CULTURA POSTMODERNA

Alabada por unos, denostada por otros pero en definitiva madre de nuestro tiempo, la globalización no se entendería sin la cultura postmoderna. La mayor parte de los análisis críticos han puesto de manifiesto las repercusiones negativas que la postmodernidad ha tenido sobre nuestras conciencias, destacando cuestiones como:

En definitiva, todo aquello que hace que para entender esta sociedad basten los "cool hunters" y se consideren de más los investigadores sociales.

Sin embargo, también conviene destacar otros aspectos que, al menos a mí, no me parecen tan demoledores:

Por eso, antes de culparla de todos nuestros males y de la deshumanización imperante no está de más que recordemos que el reino de la modernidad racional es una Arcadia que esconde su propio infierno y que los sistemas de valores asentados, ajenos al relativismo, generaron sus monstruos particulares. Porque ¿qué diferencia hay desde el punto de vista de los resultados entre matar por hastío como hace el yuppie protagonista de American Psycho y exterminar a millones de personas en nombre de la religión o de una raza suprema?

V.- Una vez efectuado este recorrido por los principales aspectos que se dan cita en la globalización y una vez reconocidas sus principales huellas en el terreno cultural, llega el momento de hacernos la pregunta que más se plantea en el debate sobre globalización y cultura ¿SE HAN TRADUCIDO TODOS ESTOS FACTORES EN UN MODELO CULTURAL ÚNICO, QUE FUNCIONA A ESCALA PLANETARIA?

Se habla de que mercado, tecnología y medios están impulsando una nueva cultura global. Se habla de imperialismo e imposición de los valores occidentales. Se habla de que hay culturas en peligro de extinción. Se habla de defensa de lo autóctono, de proteccionismo y de salvaguardar intacta la propia identidad. Se habla de renacer del nacionalismo y la etnicidad. Se habla de glocalización.

Ante esto, lo que yo percibo ahora mismo es lo siguiente:

Y, para finalizar, podemos preguntarnos en qué direcciones debemos trabajar para crear una nueva cultura en el marco de la globalización:

Es importante que tengamos claro que esto acaba de comenzar, que va para largo y que estamos en desventaja no por número sino por desigualdad de fuerzas. Pero también sabemos que dentro del seno de la globalización están creciendo los grupos que buscan el cambio. Que los perdedores han empezado a levantar sus voces y que éstas comienzan a dejarse notar en los diferentes ámbitos, incluido el de la cultura. Espero que esta tendencia vaya más allá de poner el cuscus de moda en los restaurantes o de traer a Miriam Makeba al Auditorio y que nos ayude a construir nuevas formas más justas y solidarias de concebir y de relacionarnos con el tiempo, el espacio y los seres humanos, con o sin pantalla de ordenador de por medio.

Intervención desarrollada con el título EFECTOS CULTURALES
DE LA GLOBALIZACIÓN dentro de la VII Semana Cultural y de
Encuentro "La aldea global y sus barrios"
(Martes, 22 de enero de 2002. Barrio de La Paz. Murcia)