LA SITUACIÓN MUNDIAL DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS POBRES

RAFAEL ARAGÓN
Managua, Nicaragua

 

Partamos de un hecho fácilmente observable: el mundo se mueve o camina a dos velocidades: el 20% avanza en el carro de la globalización del neoliberalismo, y el 80% restante forma el mundo de los pobres, hoy "excluidos". La realidad de la exclusión es un proceso relativamente nuevo, que deja ver la tramoya, reconocer la clave de la maraña. Su catalogación resulta dificil, ya que ha dejado de ser un lugar determinado, para convertirse en un proceso creciente de nuestra sociedad. Estas dos sociedades avanzan a distinto ritmo, con un distanciamiento cada día mayor. Son dos mundos diferentes, que se hacen sentir no sólo en los países pobres, sino también en los ambientes propios de los países desarrollados. ¿Cómo estamos reaccionando ante esta realidad, y cuáles son las perspectivas de cambio que vamos encontrando en ella?

Hay un amplio sector que se deja arrastrar por la fascinación de la cultura de la sociedad de consumo: el mito del libre mercado y la consiguiente mentalidad individualista y competitiva ha conseguido introyectarse en la cultura dominante de la población; aunque, dado el ritmo diferenciado, cada día son menos los que pueden entrar en ese mundo de consumo y gozar de sus conquistas. Hay otro sector de personas y grupos que sufren pasivamente las consecuencias: ven los problemas, tienen conciencia de lo que está pasando... pero se conforman con aprovechar los espacios y las fisuras del sistema, para actuar sin mayor conciencia crítica o esperanza de cambio; con un cierto oportunismo pragmático buscan respuestas inmediatas que no resuelven los problemas de fondo.

En grupos y hasta organismos interesados en estimular la solidaridad con el Tercer Mundo existe la tentación fácil de proyectarse hacia los pobres sin más objetivo que ayudar, o "vivir una experiencia satisfactoria" de solidaridad. Es algo muy extendido entre la gente joven: "hacer el bien y realizarme personalmente, satisface mis aspiraciones", sin proponerse grandes compromisos ni esperar cambios o transformaciones sociales. Pero el ambiente más generalizado está formado hoy por esa masa humana que se cierra en una visión mística de la realidad y busca llenar el vacío que dejó la crisis de finales de los años 80, con el retorno a un mundo espiritual, mirando incluso más a las corrientes que vienen del Oriente que a las tradiciones propias de nuestra cultura occidental.

Si hasta hace poco daba la impresión que el mundo de los excluidos había quedado al margen del dinamismo de la historia, hoy muestra su capacidad transformadora. Dos eventos celebrados en enero del año pasado pueden ser horizonte referencial del momento actual. La reunión de Davos, por una parte, representa la concentración de la riqueza en pocas manos, la verdadera globalización de la pobreza y la destrucción del planeta. Por otra, el Foro Social Mundial celebrado en Porto Alegre, se ha constituido en expresión de la lucha por un mundo posible donde el ser humano y la naturaleza sean el centro de nuestras preocupaciones.

¿Qué ha significado la reunión? The Economic, del 27/enero/2001, anuncia que "Ia fiesta neoliberal ha terminado". EEUU entró en el 2001 en recesión y es real el riesgo que este hecho conlleva para todo el mundo. Después de una década de expansión económica que parecía no tener fin, la recesión es un hecho. En marzo del año 2000 la bolsa de valores de Nueva York había llegado al máximo después de 18 años de ascenso.

¿Qué pasa entre tos grandes?, ¿simplemente están contemplando la crisis a la que se someten irremisiblemente o tienen otras propuestas? Ellos ya se adelantaron en la reunión de Davos de 1999, proponiendo crear una nueva arquitectura financiera que consiste en demandar una conciencia transparente, planteada desde los centros de poder, como una especie de remedio al libre juego del mercado, para que éste funcione mejor, sin abandonar el credo neoliberal. El carácter cortoplacista y superficial de la propuesta revela en última instancia que la crisis neotiberat no ha tocado fondo aún.

Por su parte, las alternativas más a mediano plazo, que se desarrollan conforme a la crisis, tienden a amenazar la estabilidad financiera a nivel mundial, poniendo en peligro incluso los intereses de las mismas transnacionales y del propio capital financiero que opera a ese nivel. Ante esta crisis generalizada no faltan voces alarmantes que nos preocupan. En la medida que La política de corte neoliberal no responde a estos cambios demandados del sistema, la lógica imperante, se vuelve más radical y se perfila un desenlace que podría fomentar el resurgimiento del neofascismo. De esta tendencia, fomentada por los grandes capitales sobre todo, existen huellas muy claras en tos tiempos más recientes y no exclusivamente en Europa.

En esta crisis del neoliberatismo -cada vez más evidente- surge la voz y la necesidad de implementar alternativas. En la medida que la crisis del neoliberatismo se profundiza, también se va agotando el pensamiento único, renace la utopía y se puede desarrollar de una manera paulatina la perspectiva de una alternativa viable, a la vez que crece ampliamente ta plataforma social hacia una propuesta postcapitalista; se revela el agotamiento del neoliberalismo y se desarrolla la acción ciudadana hacia una alternativa aún sin un perfil claro. Ésta es la otra alternativa. ¿Estamos preparados para este nuevo momento coyuntural de la historia?

¿Qué está pasando en la otra«cara de la moneda? ¿Cómo andan Las alternativas y qué podemos hacer?

En Seattle, en la Organización Mundial del Comercio no solamente se reveló, de nuevo, la contradicción interburguesa al fracasar un acuerdo entre ministros neoliberales del mundo, sino que además se manifestó muy claramente la protesta ciudadana a nivel internacional, y el clamor por una alternativa. Esta internacionalización realimenta a las propuestas nacionales.

La situación es grave, y la respuesta a ultranza del gran capital no es una fantasía, sobre todo ante la crisis norteamericana. En el futuro pueden darse nuevos ataques a la soberanía nacional. Actuaciones que percibimos ya en el "Plan Colombia". La falta de unidad de los países latinoamericanos permite el acceso directo del gran capital a los recursos naturales, y el control lucrativo del gran negocio del narcotráfico en sus raíces, y el libre el flujo del capital general. En esta situación no es extraño que surjan Las tendencias nacionalista y regionalista, pero no necesariamente todas de corte progresista. Por otra parte el cierre eventual de mercados significaría la muerte para el capital transnacional. Sálvese quien pueda, va ser el grito, cuando el capital transnacional descubra que ni para él habrá lugar lucrativo en este mundo. Esta conciencia permite aún más espacio a un movimiento contestatario que busca la alternativa poscapitalista. la transición del neoliberalismo al poscapitalismo es lo más difícil de predecir en este momento. ¿Será una alternativa que desde ya puede reivindicarse para ser conquistada a más Largo plazo? Su posibilidad y su potencialidad deben ser el centro de nuestra atención. ¿Está la sociedad civil preparada para dar este paso?

El poscapítalísmo se basará en una racionalidad llevada a cabo por la ciudadanía en forma de una democracia participatíva, un modelo de desarrollo en el horizonte del bien común sin suprimir el interés privado y la defensa de tos derechos humanos.

Pero, ¿qué estamos haciendo, qué podemos hacer para cambiar el curso de ta histofla? La fascinación del capital -a pesar de la crisis- es muy grande y determina en gran parte la vida de la gente, incluso a los más excluidos. La masa no es consciente, defiende y promueve ese modelo, y como no hay todavía un horizonte unificador alternativo, más bien nos parece que aún no se ha superado La crisis de la derrota del socialismo real y de las alternativas populares, y se da por ello una gran dispersión de las fuerzas sociales. Muchos se han refugiado en corrientes espiritualistas o, encerrados en sus pequeños proyectos, miran el mundo desde planteamientos ecologistas, amplios y ciertos, pero parciales... Hay que pasar de ta fragmentación de pequeños proyectos y la dispersión de las fuerzas a soñar en común con un mundo solidario posible, en el que la realidad económica esté en función de la ciudadanía.

Ante el clamor por un nuevo equilibrio entre lo económico y lo político -a favor de lo político-, está surgiendo un "nuevo sujeto" organizado. Con la perspectiva creciente de una alternativa necesaria y posible La mundialización de la resistencia a partir del Seattte se hace sentir. Porto Alegre lo confirma. Hace unos años era inimaginable. En los albores de un nuevo milenio, soñamos con un movimiento social multipolar y horizontal, sin cabeza ni vanguardia claras, pero con ta conciencia creciente que quiere una alternativa ante el neolíberalismo. Espacios como el Foro Mundial de las Alternativas, que tiene como misión el servicio a la mundiatización de la resistencia y brindar un apoyo a los movimientos sociales en su convergencia global en búsqueda de una alternativa postcapitalista.

Los pueblos del mundo están tejiendo una red de constructores de utopía. Es una nueva hora y hay que acudir a esta cita histórica.

Publicado en la AGENDA LATINOAMERICANA-MUNDIAL 2002