¡Señor Obispo, no nos insulte!

Comunidades Cristianas Populares de Zaragoza

Las Comunidades Cristianas Populares de Zaragoza, miembros de la Iglesia católica en Aragón, nos sentimos profundamente indignados por el contenido de la carta del Obispo de Huesca y Jaca publicada el pasado domingo. Nosotras y nosotros no estuvimos en la manifestación del pasado sábado ni en las concentraciones convocadas por el partido de la oposición para protestar por la medida de prisión atenuada del etarra De Juana Chaos. Pertenecemos a la gente que la carta episcopal califica de “traidores hasta el egoísmo más desleal”. No somos parte de “esa gente sencilla que espontáneamente han querido solidarizarse con los débiles ignorados, despreciados y hasta perseguidos”.¡Señor Obispo, no nos insulte y sea más tolerante con los que no piensan como Ud.!.

Toda persona tiene derecho a pensar como crea más conveniente y a tomar partido por una determinada opción política. Nos lo concede a todas y todos la Constitución española. Pero Ud. además es Obispo, responsable de una Iglesia local y su ministerio implica ser vínculo de unidad y portavoz del mensaje misericordioso y amoroso de Jesús de Nazaret. Nos escandaliza constatar que en el diagnóstico que Ud. hace del momento actual no haya referencia alguna ni al evangelio ni a Jesús el Cristo Liberador. Sus palabras transmiten rencor y odio, alimentan la división y obstaculizan la pacificación en nuestro pais. Utiliza palabras durísimas contra las personas que no pensamos lo mismo que Ud y nos llamamos también cristianos. Habla de resentimiento, de corrupción, de manchar el nombre de la paz y de la piedad, de pervertir el sentimiento noble del perdón. Utiliza un lenguaje sarcástico sobre la defensa de la vida. Con su actitud, Señor Obispo, nos escandaliza.

Su postura nos retrotrae a tiempos pasados, cuando la jerarquía de la Iglesia en la guerra civil no dudó en alinearse descaradamente con la derecha política y apoyar la dictadura franquista. Siempre que la cúpula eclesiástica toma partido lo hace al lado de la derecha, marginando a los que no nos consideramos reflejados en esa opción política. ¡Qué casualidad!. Ser cristiano no implica ser de derechas. Muchos de nosotros y nosotras nos identificamos más claramente con las decisiones de la izquierda política, porque la creemos más cercana con el mensaje de Jesús de Nazaret.

Con su carta, difícilmente ayuda en esta apasionante encrucijada a “roturar sus campos para que broten espigas de paz serena y de bien colmado para los hermanos”. Le sugerimos que pida perdón por los insultos y desprecios que lanza contra todos aquellos que no opinan como Ud.

Zaragoza 13 de Marzo de 2007