Comité de
Solidaridad
Óscar Romero

ORACIÓN
Viernes 10 de febrero de 2006

TALENTOS

Es como un hombre que, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos, a otro dos, a otro uno, según sus capacidades; luego se marchó.

El que recibió cinco talentos fue enseguida a negociar con ellos y ganó otros cinco; el que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos; en cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor.

Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a saldar cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco diciendo:
- Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco.
Su señor le respondió:
- Muy bien, empleado fiel y cumplidor. Has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de mucho; pasa a la fiesta de tu señor. Se acercó luego el que había recibido dos talentos; y dijo:
- Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.
Su señor le respondió:
- Muy bien, empleado fiel y cumplidor. Has sido fiel en lo poco, te pondré al frente de mucho; pasa a la fiesta de tu señor. Finalmente se acercó el que había recibido un talento y dijo:
- Señor, supe que eres hombre duro, que siegas donde no siempras y recoges donde no esparces; me asusté y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.

El señor le replicó:
- ¡Empleado negligente y cobarde! ¿Sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues entonces debías haber puesto mi dinero en el banco, para que al volver yo pudiera recobrar lo mío con intereses. Quitadle el talendo y dádselo al que tiene diez; porque al que produce se le dará hasta que le sobre, mientras al que no produce se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil, echadlo fuera a las tinieblas: allí será el llanto y el apretar de dientes.

(Mateo, 25, 14-30)

Micrófonos de Dios

Cada uno de ustedes tiene que ser un micrófono de Dios. Cada uno de ustedes tiene que ser un mensajero, un profeta. Siempre existirá la Iglesia mientras haya un bautizado, y ese único bautizado que quede en el mundo es el que tiene ante el mundo la responsabilidad de mantener en alto la bandera de la verdad del Señor y su justicia divina. Por eso da lástima pensar en la cobardía de tantos cristianos y en la traición de otros bautizados. Pero ¿qué están haciendo, bautizados, en los campos de la política? ¿Dónde está su bautismo? Bautizados en las profesiones, en los campos de los obreros, en el mercado. Dondequiera que hay un bautizado, ahí hay Iglesia, ahí hay profeta, ahí hay que decir algo en nombre de la verdad que ilumina las mentiras de la tierra. No seamos cobardes. No escondamos el talento que Dios nos ha dado desde el día de nuestro bautismo y vivamos de verdad la belleza y la responsabilidad de ser un pueblo profético.

(Oscar Romero, homilía de 8 de julio de 1979)

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