Comité de
Solidaridad
Óscar Romero

ORACIÓN
Viernes, 12 de noviembre de 2004

ESPIRITUALIDAD PARA UN TIEMPO NUEVO
II. PACIENCIA, CIENCIA DE LA PAZ

 

Dichosos los que trabajan por la paz,
porque a ésos los va a llamar Dios hijos suyos

(Mt 5,9)

 

Tiempo de compartir

Salmo 138:
Señor, tú me sondeas y me conoces;
sabes cuándo me siento y cuándo me levanto,
de lejos penetras mis pensamientos;
distingues mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares.

No ha llegado la palabra a mi lengua,
y ya Señor, te la sabes toda;
me estrechas por detrás y por delante,
me cubres con tu palma.
Tanto saber me sobrepasa,
es sublime y lo abarco.

¿Adónde iré lejos de tu aliento?
¿adónde escaparé de tu mirada?
Si escalo el cielo, allí estás tú;
si me acuesto en el abismo,
allí te encuentro;
si vuelo hasta el margen de la aurora,
si emigro hasta el confín del mar,
allí me alcanzará tu izquierda,
me agarrará tu derecha.

Si digo: «que al menos la tiniebla me encubra,
y que la luz se haga noche en torno a mí»
ni la tiniebla es oscura para ti,
la noche es clara como el día.

Tú has creado mis entrañas,
me has tejido en el vientre materno.
Te doy gracias porque me has escogido portentosamente,
porque son admirables tus obras,
conocías hasta el fondo de mi alma,
no desconocías mis huesos,

Cuando, en lo oculto, me iba formado
y entretejiendo en lo profundo de la tierra.
tus ojos veían mis acciones;
se escribían todas en tu libro;
calculados estaban mis días antes de que llegase el primero.

Qué incomparables encuentro tus designios,
Dios mío, qué inmenso es su conjunto.
Si me pongo a contarlos, son más que arena;
Si los doy por terminados, aún me quedas tú.

Dios mío, sondéame y conoce mi corazón,
ponme a prueba y conoce mis sentimientos,
mira si mi camino se desvía,
guíame por el camino eterno.

 

Padrenuestro

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