Comité de Solidaridad

Óscar Romero


ORACIÓN

Viernes, 11 de junio de 2004

¿NOS ESCUCHAS, SEÑOR?

(A partir del artículo de Jon Sobrino «El imperio y Dios»)

 

Conclusión. El imperio decide dónde y cuándo el tiempo es cosa real, qué fechas se deben convertir en referentes temporales para los humanos. Dice: «el tiempo es real cuando lo decidimos nosotros». Y la razón última es metafísica: «lo real somos nosotros».
¿DONDE ESTÁ DIOS?

(Lucas, 16): Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino y banqueteaba todos los días espléndidamente. Un mendigo llamado Lázaro estaba echado en el portal, cubierto de llagas; habría querido llenarse el estómago con lo que tiraban de la mesa del rico; más aún, hasta se le acercaban los perros a lamerle las llagas. Se murió el mendigo, y los ángeles lo pusieron a la mesa al lado de Abraham. Se murió también el rico, y lo enterraron. Estando en el abismo, en medio de los tormentos, levantó los ojos, vio de lejos a Abraham con Lázaro echado a su lado, y gritó:

- Padre Abraham, ten piedad de mí; manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, que me atormentan estas llamas.

Pero Abraham le contestó:

- Hijo, recuerda que en vida te tocó a ti lo bueno y a Lázaro lo malo; por eso ahora él encuentra consuelo y tú padeces. Además, entre nosotros y vosotros se abre una sima inmensa; por más que quiera, nadie puede cruzar de aquí para allá ni de allí para acá.

El rico insistió:

- Entonces, padre, por favor, manda a Lázaro a mi casa, porque tengo cinco hermanos: que los prevenga, no sea que acaben también ellos en este lugar de tormento.

Abraham le contestó:

- Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.

El rico insistió:

- No, no, padre Abraham; si un muerto fuera a verlos, se enmendarían.

Abraham le replicó:

- Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no le harán caso ni a un muerto que resucite,

(Daniel, 2): Tú, rey, viste una visión: una estatua majestuosa, una estatua gigantesca y de un brillo extraordinario; su aspecto era impresionante. Tenía la cabeza de oro fino, el pecho y los brazos de plata, el vientre y los muslos de bronce, las piernas de hierro y los pies de hierro mezclado con barro. En tu visión una piedra se desprendió sin intervención humana, chocó con los pies de hierro y barro de la estatua y la hizo pedazos. Del golpe se hicieron pedazos el hierro y el barro, el bronce, la plata y el oro, triturados como tamo de una era en verano, que el viento arrebata y desaparece sin dejar rastro. Y la piedra que deshizo la estatua creció hasta convertirse en una montaña enorme que ocupaba toda la tierra.

Momentos de silencio y oración

Padrenuestro

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