Comité de Solidaridad

Óscar Romero


ORACIÓN

Viernes, 10 de octubre de 2003

GUATEMALA ¡¡PAZ!!

 

Canto: Padre Nuestro de los Mártires

Padre nuestro del pobre y del marginado
Padre nuestro de mártires y torturados.


Pedimos el pan de la vida, el pan de la esperanza,
el pan de los pobres;
el pan que trae la humanidad y reconstruye al hombre
en vez de cañones.

Tu nombre es santificado en aquel que muere
al defender la vida;
tu nombre es glorificado cuando la justicia
es nuestra medida.

Oh... Oh... Oh...
Tu reino es de libertad, de fraternidad, paz y comunión;
Maldita toda violencia
que devora al hombre con la represión.

Perdónanos cuando por miedo quedamos callados
delante de la muerte;
Perdona y destruye el reino de la corrupción
como ley más fuerte.

Oh... Oh... Oh... Protégenos de la maldad,
de los prepotentes y los asesinos;
Dios padre revolucionario, hermano del pobre,
Dios del oprimido.
Hágase tu voluntad, eres el verdadero Dios libertador.
No vamos a seguir las doctrinas amañadas
por el poder opresor.
 

 

Testimonio

D. Tiburcio, catequista capturado por el ejército en 1,983 y preso por ocho meses en los que fue torturado, maltratado, interrogado y al fin, pudo escapar vivo. (Extractos de su testimonio de los primeros días de capturado).

... Me capturaron cuando había ido a buscar comida para la familia. Me agarraron por atrás, eran soldados. Me llevaron al destacamento. Allí me interrogaron; pero yo no sabía nada! (...)
Pero no me dejaron libre. Me ataron una cuerda al cuello y me subieron a un árbol; no sé como sucedió todo, al fin me vi en el suelo. Después de esto otra vez las preguntas (...) Me amarraron las manos atrás, y de las manos a la cabeza me tensaron todo el cuerpo amarrándome también los pies, todo a la vez... Y con tizones me quemaron la cara, el pecho, los testículos. (Tiburcio muestra en su vientre y costillas aún las señas de tortura).


Y con un trozo de palo, y tronco grande, me pegaron fuerte en la cara, fue cuando me quebraron varios dientes y me rompieron las muelas. (Y Tiburcio muestra cómo tiene su dentadura, sin dientes). Me dejaron sin conocimiento, sin saber donde estaba. Eso debió ser a eso de las 10 de la mañana y ya como a las 5 de la tarde empecé de nuevo a recordar...


Siempre seguía amarrado con lazos; y se vino la gran lluvia, y bajo la lluvia seguí amarrado toda la noche
(...) A la mañana apareció un helicóptero..., venían por mí. Me trasladaron a Nebaj.
(...) Antes que el helicóptero tocara tierra, me tiraron al suelo desde una cierta altura, tal vez como a unos diez metros... Caí donde un batallón de soldados.


(...) Me dejaron allí metido, en un cuarto horrible. Todo el piso de aquel estaba lleno de sangre coagulada; pero como de días. Se caminaba como en una especie de esponja, como de alfombra que se había hecho por la sangre... Había un tubo por allí de cañería, me esposaron y me amarraron al tubo; me quedé como sentado en la pura sangre... ¡Saber de cuántas personas! Había un gran olor, duro de aguantar...


(...) Llegó un militar y me puso en el cuello un cuchillo, mero debajo de la nuez, en el cuello y poquito a poco iba presionando sobre mi garganta con el puñal... Sentía que ya me clavaba en la garganta el puñal... no podía resistir; fue entonces cuando les dije: “¡Mátenme de una vez! Pero no me torturen cada poco...!” Ya no podía hablar, ya no podía respirar de tanto golpe.


(...) No me dieron nada de comer, sólo me permitían beber agua; ¡Ni un pedazo de tortilla durante esos 12 días que habían pasado desde que me agarraron!


Lectura

He aquí a mi siervo (Is. 42, 1-4 y 6-7)

 

Breves noticias: Guatemala HOY


Peticiones

 

Yo quiero recordar aquí a nuestros queridos hermanos
catequistas, que han trabajado, que han muerto y que en la hora de su dolor, de su agonía dolorosa, mientras los despellejaban, mientras los torturaban y daban su vida, mientras eran ametrallados, subieron al cielo. ¡Y están allá victoriosos! ¿Quién ha vencido?

(Mons. Romero)

 

Carta de S. Pablo a los Corintios
(O carta de M. L. King a los cristianos - extractos)


Cuando ejerzan presión en pro de la justicia, estén seguros de que actúan con dignidad y disciplina, utilizando como arma principal el amor. Eviten siempre la violencia.


Asegúrense también que los métodos que emplean sean tan puros como el fin que persiguen. No sucumban nunca a la tentación de la ira. Esta posición requiere cierta disposición para el sufrimiento y el sacrificio. No desesperen si les condenan y persiguen por la justicia...


En un mundo que depende de la fuerza, de la tiranía y de la violencia sanguinaria, se les convida a seguir el camino del AMOR. Descubrirán que el AMOR, desarmado es la fuerza más poderosa del mundo.

 




Canto: PAZ


HOY COMIENZA UNA NUEVA ERA
LAS ARMAS SE CONVIERTEN EN PODADERAS
DE LAS ARMAS NACEN ARADOS
Y LOS OPRIMIDOS SON LIBERADOS

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