Comité de Solidaridad

Óscar Romero


ORACIÓN

Viernes, 14 de junio de 2003

EL ESPÍRITU NOS IMPULSA


Introducción

Espíritu de Dios:

llena mi alma,
llena mi vida,
llena mi ser

llenamé, llenamé
con tu presencia, llenamé, llenamé,
con tu verdad, llenamé, llenamé,
con tu bondad

Pentecostés

Se venden semillas, no frutos

Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada en la plaza del mercado y, para su sorpresa, descubrió que Dios se encontraba tras el mostrador.
«¿Qué vendes aquí?», le preguntó.
«Todo lo que tu corazón desee», respondió Dios.
Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear: «Deseo paz de espíritu, amor, felicidad, sabiduría y ausencia de todo temor», dijo.
Y luego, tras un instante de vacilación, añadió: «No sólo para mí, sino para todo el mundo».
Dios se sonrió y dijo: «Creo que no me has comprendido, querida. Aquí no vendemos frutos. Unicamente vendemos semillas».

Anthony de Mello (La oración de la rana).

(Juan, 14, 15-17):
Si me amáis, guardareis los mandamientos míos, y entonces yo le pediré al Padre que os de otro abogado que esté siempre con vosotros: el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo percibe ni lo conoce; vosotros en cambio lo conocéis, porque vive ya con vosotros y está entre vosotros
.

 

La libertad que no se conquista

Dame, Espíritu de las Profundidades,
beber de tu inagotable manantío
para que resplandezca en mí la libertad
que no se conquista.

Que el afán de resultados tangibles e inmediatos
no me impida arrojarme al vacío de tu seguimiento:
así estaré disponible para ser testigo
de tu victoria sobre toda prisa, ambición y desconfianza.

Quiero volar al aire único de tu llamada
cantando la canción única de la entrega.
Quiero que tus promesas florezcan en mí
hasta que llegue yo a ser portador de tus frutos sazonados.

Mi vida no tendrá otra explicación que la de ser tuya,
por encima de normas, ritos y confesiones.
He buscado que mi verdad se alimente en tus veneros,
para que mis actos se vean libres de cualquier convencionalismo y rutina.

(Salmo 119, 41-48) Antonio López Baeza.
(Canciones del hombre nuevo).

Momentos de silencio y de reflexión

 

Padrenuestro

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