Comité de Solidaridad

Óscar Romero


ORACIÓN

Viernes, 14 de febrero de 2003

CUANDO SE COMPARTE HAY PAN PARA TODOS


Oh, Tú que habitas en lo hondo de mi corazón

Yo sé que me esperas Glorifica tu Nombre Te bendigo y te alabo
     
* muéstrame tu rostro * manifiesta tu gloria * me ofrezco a tu designio
* ilumina mis sombras * irrumpe en mi historia *da sentido a mi vida
* hazme sentir tu amor * plenifica mi ser * hazme amar la verdad
* brote en mí tu agua viva * endereza mis pasos * líbrame del maligno
* que tu voz resuene * fortifica mis brazos * hazme estar disponible
* que me ciegue tu luz * enamora mi amor * hazme apertura y don
* disipa mis temores * mírame con clemencia * que me colme tu Espíritu
* fortalece mi espíritu * hazme ver tu paciencia * cúmplanse tus proyectos
     
  en lo hondo de mi corazón  

 

Dadles vosotros de comer
Mt 14, 13-21
(Angel L. Cancela "El libro de las claves")

 

Comentario: Salir de la crisis
(José Antonio Págola)

 

Entra en la casa de mi Padre

Cuando tuve hambre, tú me diste de comer,
cuando tuve sed, me diste de beber.
Lo que hagas al más pequeño de los míos,
es a mí a quien lo haces.
Ahora, entra en la casa de mi Padre.

Cuando yo no tenía vivienda, tú abriste tus puertas.
Cuando estaba desnudo, me tendiste tu manto.
Cuando estaba cansado, me ofreciste reposos.
Cuando estaba intranquilo, calmaste mis tormentos.
Cuando era niño, me enseñaste a leer.
Cuando estaba solo, me trajiste el amor.
Cuando estaba en la cárcel, viniste a mi celda.
Cuando estaba en la cama, me cuidaste.

En país extranjero, me diste buena acogida.
Sin trabajo, me encontraste empleo.
Herido en combate, vendaste mis heridas.
Buscando la bondad, me tendiste la mano.

Cuando yo era negro, o amarillo, o blanco,
insultado y enardecido, tú llevaste mi cruz,
Cuando era anciano, me ofreciste una sonrisa.
Cuando estaba preocupado, compartiste mi pena.

Me viste cubierto de salivazos y de sangre,
me reconociste bajo mis facciones sudorosas,
cuando se burlaban de mí, estabas cerca de mí.
Y cuando yo era feliz, compartías mi alegría.

Es preciso que nosotros llevemos esta vida, esta vida dura,
para poder continuar trabajando entre los pobres.
La obra es nuestra única manera de expresar nuestro amor a Dios.
Es preciso que nuestro amor se derrame sobre cualquiera,
y las gentes nos proporcionan el medio
de expresarle nuestro amor a Dios.

Dios da lo que hace falta.
Lo da a las flores y a los pájaros,
y a todo lo que ha creado en el universo.
Y los niños pequeños son su vida.
Nunca será suficiente.

M. Teresa de Calcuta

 

Danos el pan de cada día

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